Páginas

UN BUEN ANÁLISIS DEL CLIMA EN LA ACTUALIDAD.

Los fenómenos atmosféricos son el resultado de la batalla de fuerzas o energías que rigen el cosmos, los planetas y las estrellas. ¿Cómo nos afecta a nosotros? Cada vez se confirma más que el clima afecta a la salud de la población.Por ejemplo, las cifras de suicidio en España son menores que en Suecia, donde se disparan. ¿Tendrán que ver las horas de sol en uno u otro lugar? Pero además el clima condiciona nuestras actividades diarias.
El tiempo se origina en el cosmos y queremos saber qué se cuece allá arriba y que afecta a la meteorología de la Tierra. Esto es lo que hacen cada día en el Área del Tiempo de TVE, tener una previsión meteorológica 100% fiable las 24 horas del día. Más allá de las predicciones, hay experimentos que intentan modificar el clima. En China consiguen que llueva o nieve artificialmente. Pero el clima también cambia por sí solo. Durante los últimos años hemos oído hablar constantemente de cambio climático. El efecto invernadero ha disminuido la superficie nevada de la Tierra, como está ocurriendo en el Ártico.


viernes, 8 de julio de 2011

A vueltas con la movilidad natural de la población. Crisis y envejecimiento.


Menos bebés y cada vez más tarde
Esta es la tendencia sobre natalidad que empezó a apuntarse en 2008, con el inicio de la crisis, y que el año pasado se siguió consolidando, según los datos avanzados del Movimiento Natural de la Población que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer. Las cifras muestran una caída de la tasa de la natalidad y de la tasa de fecundidad que empieza a preocupar a algunos expertos, ya que se acentúa el envejecimiento de la población.

El año pasada nacieron en España 484.055 bebés, un 1,96% menos que en 2009. Se trata del tercer año de continuo descenso, después de una década de aumento favorecido por unas condiciones económicas y sociales favorables. También baja la tasa de fecundidad, es decir, el número medio de hijos por mujer, que desciende hasta el 1,38.
Menos hijos y más tarde, ya que de promedio ahora se es madre por primera vez a los 31,2 años, la cifra más elevada desde que se tienen registros. De toda la población, las mujeres de nacionalidad española continúan siendo las que más tardan en adentrarse en la maternidad (31,9 años), mientras que las extranjeras son algo más precoces (28,7 años), aunque también tienden a retrasar la edad.
Las cifras marcan una falta de nuevos nacimientos que preocupa a los expertos. Gerardo Meil, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, alerta que se "puede poner en peligro el relevo generacional". Meil apunta que la tasa de fecundidad deseada es de 2,1 hijos por mujer para garantizar la sostenibilidad demográfica.
Las causas del descenso en los nacimientos hay que buscarlas, según los expertos, en aspectos estructurales, como el envejecimiento de población, que reduce año a año el número de mujeres en edad fértil, pero también  en los   conyunturales como la crisis, que ha afectado de forma notable a jóvenes y mujeres.

En momentos de dificultades como los actuales, "los jóvenes viven en un estado de inestabilidad laboral y económica que demora su emancipación y también la decisión de formar una familia", asegura Pau Miret, investigador del Centro de Estudios Demográficos. También contribuye el descenso de la inmigración. "Los inmigrantes iban a solucionar nuestro problema de relevo generacional, pero con la crisis el número de recién llegados ha bajado y muchos vuelven a su país con sus familias", añade Meil. Los expertos consideran que la solución a esta tendencia no puede llegar antes que una mejora general de las condiciones económicas.

Menos bodas, y mejor civiles (Nupcialidad).
Las bodas tampoco viven un buen momento. Las parejas se casan cada vez menos, según los datos del INE. El año pasado 169.020 parejas en España se prometieron en matrimonio, un 3,6% menos que en 2009. Los expertos ven normal este descenso y lo enmarcan dentro del contexto de envejecimiento de la población y de cambios en modos de vida. "Cada vez la generación en edad de casarse es menos numerosa", explica Pau Miret, investigador del Centro de Estudios Demográficos.
También desciende la tasa de nupcialidad (el número de bodas por cada 1.000 habitantes) que pasa del 3,82% de 2009 al 3,76%. Según Miret, cada vez hay más parejas que optan por vivir juntas y no formalizan el contrato matrimonial. Y los que deciden hacerlo, lo hacen por lo civil. Por segundo año consecutivo, en 2010 las bodas civiles superaron las ceremonias religiosas. En un 21% hay al menos un cónyuge extranjero.
Por el contrario, los que experimentan un aumento son los enlaces entre personas del mismo sexo, que representaron el 2,1% del total en 2010, frente al 1,7% del año anterior.
Por otra parte, la esperanza de vida ha quedado fijada en los 82 años tras avanzar casi un año. Por sexos, la de las mujeres es 84,9 años y la de los hombres, 78,9 años.


Publicado por El País. IVANNA VALLESPÍN - Barcelona  08/07/2011

viernes, 10 de junio de 2011

Por fin llegó el examen PAEG y Álvaro ha tenido razón, el turismo ha caído de tema. Creo que para la mayoría ha sido un buen tema a desarrollar, por su parte, nunca pensé que un climograma me bajaría tanto la tensión, era de A Coruña, clima oceánico. En definitiva, quería expresaros mi alegría por el examen y mi agradecimiento por el largo pero divertido e instructivo curso que hemos pasado juntos. Os deseo lo mejor a tod@s y para cualquier gestión preuniversitaria me tenéis por el insti. 

El saber auténtico, al profundizarse, aboca a un no-saber. El saber conduce a la toma de conciencia de los límites del saber, que precisamente son las condiciones de existencia del hombre. Enseñando lo que hay que saber, el maestro muestra  que no se puede saber todo. 
Abrazos. 

TIPOS DE TIEMPO DE VERANO.

El mapa de tiempo cálido y estable presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 7 de septiembre de 1977. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: el anticiclón de las Azores, situado en una posición septentrional, propia del verano, se localiza en el centro y sur del Atlántico. Esta situación corresponde a las altas presiones que quedan en altura a la derecha de la trayectoria de la corriente en chorro, que en esta época del año se encuentra desplazada hacia el norte.
– Centros de acción depresionarios: existe una borrasca centrada en la península Escandinava, asociada a una cadena de frentes en el Atlántico norte, que corresponden en altura con una trayectoria zonal de la corriente en chorro.
La Península se encuentra bajo la influencia del anticiclón de las Azores, que canaliza aire Tm, tropical marítimo, y produce tiempo caluroso y seco, acompañado de calima si la situación dura varios días. En el litoral peninsular y Baleares el tiempo es caluroso y el ambiente bochornoso por la elevada humedad. Las altas temperaturas provocan el calentamiento y ascenso diario del aire, pero no suele llover por la existencia de altas presiones en altura. 
Las islas Canarias se encuentran también en situación anticiclónica, aunque la presencia de bajas presiones en altura sobre las islas orientales puede provocar cierta inestabilidad y posibilidad de tormentas.

El mapa de ola de calor presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 30 de agosto de 1975. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: un anticiclón polar en el océano Atlántico, al oeste de Islandia; un anticiclón sobre el Mar del Norte; y un área de altas presiones sobre el norte de África que se extiende por la Península Ibérica. Todas estas zonas anticiclónicas se encuentran asociadas a crestas de la corriente en chorro en altura.
– Centros de acción depresionarios: un área de bajas presiones al oeste de las Islas Británicas, ligada a un frente frío, que traduce la borrasca existente en altura sobre Islandia.
La Península se encuentra bajo la influencia del área de altas presiones del norte de África, que canaliza aire Tc, tropical continental, muy cálido y seco, que origina una ola de calor, especialmente en la mitad sur peninsular, con temperaturas elevadas y calima, al traer en suspensión partículas de polvo y arena del Sahara. 
Las islas Baleares y Canarias se encuentran en situación anticiclónica, con tiempo caluroso y estable. 


El mapa del tiempo tormentoso de verano presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 2 de julio de 1977. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: el anticiclón de las Azores en el Atlántico, al oeste de la Península Ibérica, y un anticiclón sobre el continente europeo, correspondientes ambos a dorsales de la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: dos centros de bajas presiones al oeste de Islandia, asociados a frentes cálidos y fríos, correspondientes a la trayectoria zonal de la corriente en chorro en altura; y dos centros de bajas presiones sobre la Península Ibérica, de origen térmico, por el calentamiento del suelo, reforzados por la presencia de bajas presiones en las capas altas.
En la Península, esta situación origina tiempo más fresco del habitual y precipitaciones de carácter tormentoso, que pueden ocasionar intensos aguaceros.
Las islas Baleares y Canarias se encuentran en situación anticiclónica, con tiempo caluroso y estable.

MODELO PARA EL COMENTARIO DE MAPAS DEL TIEMPO

Modelo Para El Comentario Del Mapa Del Tiempo

DESCARGAR

TIPOS DE TIEMPO DE LAS ESTACIONES EQUINOCIALES. PRIMAVERA Y OTOÑO.


El mapa del tiempo del Oeste presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 13 de febrero
de 1979. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: un anticiclón al sur de las islas Canarias, correspondiente en altura a la parte meridional de la trayectoria zonal que sigue la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: dos borrascas al norte y oeste de las Islas Británicas, asociadas a un frente ocluido, que corresponden a una borrasca situada al norte de la trayectoria zonal de la corriente en chorro. Coincidiendo con el flujo de esta corriente se suceden frentes fríos, en dirección oeste-este.
La Península se encuentra en una situación de flujo Pm, polar marítimo, del Oeste, caracterizada por la sucesión de borrascas atlánticas y frentes. Con esta situación las temperaturas son moderadas y las precipitaciones intensas, sobre todo en el oeste peninsular.
Hacia el este tienden a reducirse, dada la anchura del bloque peninsular y la protección que el relieve presta a la costa mediterránea respecto a los flujos del oeste. 
En Baleares también se producen precipitaciones, mientras que en Canarias, bajo la influencia de las altas presiones, las temperaturas son suaves y el tiempo estable.




El mapa del tiempo del SO presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 23 de septiembre de 1983. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: dos anticiclones polares marítimos al oeste de Islandia y un potente anticiclón polar continental, situado en el norte de Europa. Todos ellos corresponden en altura con dorsales de la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: una profunda borrasca al oeste de la Península Ibérica, asociada a frentes cálidos y fríos, que traduce una enorme vaguada de la corriente en chorro en las capas altas; y una borrasca térmica sobre el norte de África, motivada por el calentamiento del suelo, que corresponde a altas presiones en altura.
La Península se encuentra en una situación de flujo del SO, que canaliza aire Pm, polar marítimo, cálido y húmedo, por su recorrido meridional y marino, que posee una gran inestabilidad. Ocasiona temperaturas suaves e intensas precipitaciones, sobre todo en el oeste peninsular, donde puede producir el desbordamiento de los ríos. En cambio, en el norte de la Península, a sotavento del flujo, las temperaturas son cálidas y no se producen precipitaciones.
En Baleares y Canarias, en situación anticiclónica, el tiempo se mantiene estable, cálido, y sin precipitaciones.


El mapa del tiempo del Este presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 20 de marzo de 1982. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: un potente anticiclón, situado al sur de las Islas Británicas, que afecta a toda Europa y corresponde a la parte superior de una trayectoria en rombo de la corriente en chorro; y un anticiclón polar en el centro del Atlántico, que traduce una cresta anticiclónica de la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: una borrasca al oeste de Islandia, asociada a frentes fríos y cálidos, correspondientes a una vaguada de la corriente en chorro; y una borrasca térmica sobre el norte de África, que corresponde a altas presiones en altura.
La Península se encuentra en una situación de flujo del E, que canaliza aire Pm, polar marítimo, cálido y húmedo por su trayectoria marina. Provoca intensas precipitaciones en el litoral mediterráneo, acentuadas por el ascenso del aire por los relieves montañosos paralelos a la costa, que pueden causar desbordamientos en los ríos mediterráneos. En el resto de la Península, el tiempo es cálido y seco.
En Baleares esta situación también produce precipitaciones. En cambio, las islas Canarias, se encuentran en una situación de flujo del este, procedente de la borrasca norteafricana, que canaliza aire Tc, tropical continental, cálido y seco, que origina temperaturas elevadas y calima por las partículas de polvo en suspensión. La borrasca no produce precipitaciones, por la existencia de altas presiones en altura.

El mapa de la gota fría presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 19 de octubre de 1973. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: el anticiclón tropical de las Azores en el Atlántico, al oeste de la Península y alto en latitud, como corresponde a esta época del año, traduciendo una dorsal de la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: una borrasca al oeste de la Península escandinava, asociada a frentes cálidos y fríos, situada al norte de la trayectoria zonal de la corriente en chorro; y una borrasca en el SE de la Península Ibérica, correspondiente a una profunda vaguada de la corriente en chorro, que ha recuperado su trayectoria zonal al norte de esta, individualizando una gota fría.
En la Península, el aire frío de las capas altas, en contraste con el aire caliente de las capas bajas, genera una enorme inestabilidad, especialmente en el sector del SE: el aire frío, al descender, obliga a ascender violentamente al aire cálido y origina precipitaciones intensas, que pueden tener consecuencias catastróficas en este sector.
En Baleares y Canarias, en situación anticiclónica, el tiempo se mantiene estable y cálido.



TIPOS DE TIEMPO DE INVIERNO..


El mapa del tiempo del Norte presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 24 de diciembre de 1984. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
Centros de acción anticiclónicos: anticiclones polares marítimos al este de Islandia y en el Atlántico, al NO de la Península Ibérica. Este último corresponde en altura con una dorsal de la corriente en chorro.
Centros de acción depresionarios: borrascas al oeste de Islandia, asociadas a un frente próximo a la oclusión; y una potente borrasca sobre la península escandinava, ligada a un frente frío, que corresponde a una profunda vaguada de la corriente en chorro.
La Península se encuentra en una situación de flujo del Norte que canaliza aire Am, ártico marítimo, originalmente muy frío y seco, que en su trayectoria marina hacia el sur se recaliente relativamente por la base, se humedece, y se inestabiliza. Con esta situación las temperaturas son muy bajas y se producen precipitaciones en forma de nieve en las laderas norte de las montañas más septentrionales y en la submeseta norte, quedando a salvo de ellas las áreas del sureste, al abrigo de las cordilleras Béticas.
En Baleares esta situación puede producir precipitaciones en forma de nieve en la cordillera Tramuntana. En Canarias, bajo la influencia de las altas presiones, las temperaturas son suaves y el tiempo estable.


El mapa del tiempo del NE presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 12 de febrero de 1984. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: un potente anticiclón polar, centrado sobre las Islas Británicas, que extiende su radio de acción sobre la Península y Europa central, correspondiendo a una dorsal de la corriente en chorro en altura.
– Centros de acción depresionarios: una borrasca al oeste de Islandia, asociada a un frente frío; y una borrasca en el Mediterráneo, al sur de Italia, ligadas ambas con vaguadas de la corriente en chorro.
La Península se encuentra en una situación de flujo del NE, que canaliza aire Pc, polar continental, muy frío y seco, que en su trayectoria continental mantiene estos rasgos.
Con esta situación las temperaturas son muy bajas y se producen heladas y nieblas de irradiación en el interior peninsular.
En Baleares y en el litoral mediterráneo se producen precipitaciones, que pueden ser en forma de nieve, al ascender el aire húmedo por las laderas de los relieves montañosos paralelos a la costa. En Canarias, bajo la influencia de las altas presiones, las temperaturas son suaves y el tiempo estable.


El mapa del tiempo del NO presenta el estado de la atmósfera en superficie mediante isobaras o líneas que unen los puntos con la misma presión atmosférica, el 22 de febrero de 1984. En él podemos distinguir los siguientes centros de acción:
– Centros de acción anticiclónicos: un potente anticiclón polar, situado al NO de la Península Ibérica, que corresponde en altura con una dorsal de la corriente en chorro.
– Centros de acción depresionarios: una borrasca al oeste de Islandia, asociada a frentes cálidos y fríos; y una borrasca centrada sobre las Islas Británicas, ligada a un frente ocluido, traduciendo ambas vaguadas de la corriente en chorro.
La Península se encuentra en una situación de flujo del NO, que canaliza aire Pm, polar marítimo, frío y húmedo. Ocasiona temperaturas bajas, precipitaciones, y viento fuerte (las isobaras están muy juntas), que afectan especialmente a la franja cantábrica y el oeste peninsular. En el interior estos rasgos se debilitan y el tiempo tiende a estabilizarse.
En Baleares y Canarias, en situación anticiclónica, el tiempo se mantiene estable y sin precipitaciones.

martes, 31 de mayo de 2011

PRÁCTICA. CLIMOGRAMA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

El climograma es un gráfico que representa las temperaturas medias mensuales (mediante una línea) y las precipitaciones (mediante barras) de una zona a lo largo del año.
Las precipitaciones, 214 mm, presentan un total muy escaso (inferior a 300 mm). 
Su distribución es irregular a lo largo del año con acusada sequía (nueve meses con precipitaciones inferiores a 30 mm: desde marzo a noviembre y máximo relativo en otoño-invierno, diciembre. Las elevadas temperaturas medias mensuales caerán siempre en forma de lluvia.
La temperatura media anual es elevada (21,2 ºC) y la amplitud térmica es muy escasa (4,3 ºC).
El verano es caluroso (cinco meses con temperatura media superior a 22 ºC) y el invierno cálido (ningún mes con temperatura media inferior a 10 ºC y todos con temperatura media superior a 17 ºC). 
La escasa amplitud térmica y las elevadas temperaturas del invierno son propias del clima seco subdesértico o estepario de las zonas costeras de las islas Canarias.
La relación entre temperaturas y precipitaciones indica que existe aridez en once meses (salvo en diciembre, se cumple el índice de Gaussen y la curva de las temperaturas se sitúa por encima de la barra de las precipitaciones). El índice de aridez de De Martonne, es de 6,85 (entre 10 y 5) por lo que el clima puede considerarse subdesértico o estepario.
Las características analizadas corresponden a un tipo de clima seco subdesértico o estepariolocalizado en las zonas bajas de las islas Canarias. La sequía se explica porque por su latitud meridional, en el extremo sur de la zona templada y próxima al dominio intertropical, predominan a lo largo del año las altas presiones tropicales (anticiclón de las Azores), a las que se unen las advecciones de aire sahariano en verano. El máximo de precipitaciones tiene lugar en otoño-invierno, cuando el desplazamiento del anticiclón permite el paso a las borrascas atlánticas. La escasa amplitud térmica y la suavidad de las temperaturas se deben a la latitud, que hace menos notorios los contrastes térmicos estacionales; y al predominio del viento alisio del NE, originado en el borde oriental del anticiclón de las Azores que por su procedencia es fresco y húmedo, así como a la corriente fría de Canarias, que suavizan las temperaturas del verano.
Este clima lleva asociada una vegetación de matorral ralo y áspero, que presenta formaciones originales como el cardón y la tabaiba. La aridez hace que no existan ríos sino cursos de agua intermitentes.

PRÁCTICA. CLIMOGRAMA DE LEITARIEGOS

El climograma es un gráfico que representa las temperaturas medias mensuales (mediante una línea) y las precipitaciones (mediante barras) de una zona a lo largo del año.
Las precipitaciones, 1666 mm, presentan un total muy abundante (superior a 1000 mm).
Su distribución es regular a lo largo del año, aunque se aprecia una reducción relativa en verano y máximo en otoño invierno. Dadas las bajas temperaturas medias de los meses del invierno, caerán en buena parte en forma de nieve en esta época del año. Un total de precipitaciones tan abundante es característico de los climas de montaña.

La temperatura media anual es baja (6,1 ºC), inferior a 10 ºC, y la amplitud térmica también (12 ºC). 
El verano es fresco (ningún mes con temperatura media igual o superior a 22 ºC) y el invierno frío (la temperatura media del mes más frío está entre 6 ºC y –3 ºC) con dos meses con temperaturas en torno a 0 ºC. Estas características térmicas son propias de los climas de montaña.
La relación entre temperaturas y precipitaciones indica que no existe aridez en ningún mes, lo que es característico de las montañas de la mitad norte peninsular. El índice de aridez de De Martonne, es de 103,47 (muy superior a 30) por lo que el clima puede considerarse muy húmedo.
Las características analizadas corresponden a un tipo de clima de montaña situado en la mitad norte peninsular, en el que la causa de las elevadas precipitaciones y de las bajas temperaturas es la altura. El máximo pluviométrico corresponde con la época de mayor frecuencia de paso de las borrascas atlánticas y el mínimo relativo en verano con el ascenso en latitud del anticiclón de las Azores.
Este clima lleva asociada una vegetación de montaña escalonada en pisos: bosque de robles y hayas; matorrales; y prados. Los ríos son de caudal abundante y régimen nival.

PRÁCTICA. CLIMOGRAMA DE AGUILAS

El climograma es un gráfico que representa las temperaturas medias mensuales (mediante una línea) y las precipitaciones (mediante barras) de una zona a lo largo del año.
Las precipitaciones, 177 mm, presentan un total muy escaso (inferior a 300 mm), Su distribución es irregular a lo largo del año con acusada sequía (once meses con precipitaciones inferiores a 30 mm), siendo el otoño la época con mayor precipitación relativa. Dadas las suaves temperaturas del invierno caerán principalmente en forma de lluvia. El escaso volumen y el régimen de precipitaciones son característicos de los climas mediterráneos subdesérticos o esteparios.
La temperatura media anual es alta (19 ºC) y la amplitud térmica moderada (13,6 ºC). El verano es caluroso (cuatro meses con temperatura media superior a 22 ºC) y el invierno suave (la temperatura del mes más frío del invierno no baja de 10 ºC). Estas características térmicas son propias de un clima con una situación costera y meridional dentro de la Península.
La relación entre temperaturas y precipitaciones indica que existe aridez en todos los meses (se cumple el índice de Gaussen y la curva de las temperaturas se sitúa por encima de la barra de las precipitaciones). El índice de aridez de De Martonne, es de 6,10 (entre 5 y 10) por lo que el clima puede considerarse subdesértico o estepario. 
Las características analizadas corresponden a un tipo de clima mediterráneo subdesértico o estepario, situado en la costa del SE peninsular. Las causas de la aridez en esta zona son que se encuentra al abrigo de las borrascas atlánticas por los relieves de las Cordilleras Béticas, que llegan con dificultad las borrascas mediterráneas y que son frecuentes las advecciones de aire seco africano. Solo las perturbaciones que penetran por el Estrecho o las formadas ocasionalmente sobre el mar de Alborán provocan precipitaciones. La amplitud térmica moderada se debe a la influencia reguladora que ejercen las aguas cálidas del mar Mediterráneo, cerrado y bordeado por relieves montañosos que templa los inviernos y en verano actúa como almacén de calor, por lo que no puede amortiguar mucho las elevadas temperaturas estivales. La suavidad del invierno y el calor del verano se ven incrementados también por la latitud meridional.
Este clima lleva asociada una vegetación de estepa, con arbustos espinosos, nudosos, bajos y discontinuos, que dejan el suelo al descubierto. Los ríos son de escaso caudal y extremadamente irregulares, pudiendo permanecer secos una parte importante del año.

PRÁCTICA. CLIMOGRAMA DE PALMA DE MALLORCA

El climograma es un gráfico que representa las temperaturas medias mensuales (mediante una línea) y las precipitaciones (mediante barras) de una zona a lo largo del año. 

Las precipitaciones, 4427 mm, presentan un total escaso (entre 800 y 300 mm). Su distribución irregular a lo largo del año: un mínimo principal de tres meses de sequía en verano con precipitaciones inferiores a 30 mm (junio, julio y agosto); un mínimo secundario en marzo; y máximo principal en otoño. Dadas las suaves temperaturas del invierno caerán principalmente en forma de lluvia. El total y el régimen de precipitaciones son propios de del clima mediterráneo.
La temperatura media anual es alta (17,9 ºC) y la amplitud térmica moderada (14,2 ºC). El verano es caluroso (cuatro meses superan los 22 ºC) y el invierno suave (la temperatura media del mes más frío del invierno no baja de 10 ºC). Esta características son propias de un clima con posición costera.
La relación entre temperaturas y precipitaciones indica que existe aridez en cinco meses, desde mayo a septiembre (se cumple el índice de Gaussen y la curva de las temperaturas se sitúa por encima de la de las precipitaciones). El índice de aridez de De Martonne, es de 15,30 (entre 20 y 10) por lo que el clima puede considerarse semiárido.
Las características analizadas corresponden a un tipo de clima mediterráneo costero. La sequía en el verano se explica por la influencia del anticiclón de las Azores y la mayor frecuencia de advecciones secas del norte de África. Las precipitaciones otoñales se deben al contraste térmico entre las aguas del Mediterráneo, muy recalentadas durante el verano, con el aire frío procedente del continente europeo (situaciones del este) o de la Península; con la tierra –que se enfría en otoño más rápidamente que el mar–; o con irrupciones de aire frío en altura motivadas por el inicio del descenso en latitud de la corriente en chorro. La amplitud térmica moderada se debe a la influencia reguladora que ejercen las aguas cálidasdel mar Mediterráneo, cerrado y bordeado por relieves montañosos que templa los inviernos y en verano actúa como almacén de calor, por lo que no puede amortiguar mucho las elevadas temperaturas estivales.
Este clima lleva asociada una vegetación de bosque perennifolio, maquia y garriga y torrentes, cursos intermitentes que solo transportan agua cuando llueve mientras que gran parte del año sus cauces o ramblas se encuentran secos.

PRÁCTICA. CLIMOGRAMA DE SAN SEBASTIÁN

El climograma es un gráfico que representa las temperaturas medias mensuales (mediante una línea) y las precipitaciones (mediante barras) de una zona a lo largo del año. 

Las precipitaciones, 1529 mm, presentan un total muy abundante (superior a 1000 mm). Su distribución es bastante regular, pues no hay ningún mes con sequía o precipitación inferior a 30 mm. No obstante, se observa un mínimo muy relativo en verano y un máximo en otoño-invierno. Dadas las temperaturas de los meses invernales, caen en forma de lluvia. El total y el régimen de precipitaciones es propio del clima oceánico.
La temperatura media anual es moderada (13,1 ºC) y la amplitud térmica baja (11,2 ºC). El verano es fresco (ningún mes tiene temperatura media igual o superior a 22 ºC) y el invierno moderado (la temperatura media del mes más frío se encuentra entre 10 ºC y 6 ºC). 
Estas características térmicas son propias de la zona costera cantábrica. 
La relación entre temperaturas y precipitaciones indica que no existe en ningún mes (en ninguno se cumple el índice de Gaussen y en el climograma la curva de las temperaturas no supera la barra de las precipitaciones). El índice de aridez de De Martonne, es de 66,19 (superior a 30) por lo que el clima puede considerarse húmedo.
Las características analizadas corresponden a un tipo de clima oceánico, situado en la costa cantábrica de la Península. La regularidad de las precipitaciones se debe a que esta zona se encuentra todo el año bajo la influencia de las borrascas atlánticas. El total tan abundante se explica porque las precipitaciones se ven reforzadas además por un efecto de ascenso orográfico.
El mínimo relativo en el verano es muy poco notorio, característica propia del extremo oriental de la costa Cantábrica, que se encuentra menos protegido por la acción del anticiclón de las Azores en verano. La baja amplitud térmica se debe a la influencia reguladora del mar, que en invierno se comporta como una masa cálida respecto a la tierra, templando la temperatura, mientras que en verano actúa a la inversa, suavizando el calor.
Este clima lleva asociada una vegetación de bosque caducifolio (hayas y robles), landas (matorral denso de brezo, tojo y retama) y abundantes prados; y ríos caudalosos, de régimen regular y corto recorrido, al nacer en alturas cercanas al nivel de base (el mar) y por tanto, dotados de gran fuerza erosiva. Estas condiciones climáticas son favorables para ciertas actividades humanas, como la ganadería, la explotación forestal o la producción hidroeléctrica.

PRÁCTICA. MAPA DE PRECIPITACIONES MEDIAS ANUALES DE ESPAÑA

El mapa representa la distribución de las precipitaciones en España en mm.
La distribución espacial de las precipitaciones está condicionada por los siguientes factores geográficos y termodinámicos.
– La latitud: la cantidad de precipitación aumenta de sur a norte de manera bastante regular.
– La apertura al mar: las precipitaciones disminuyen desde la costa hacia el interior porque en el interior, en invierno el frío del suelo refuerza las situaciones anticiclónicas y en verano el calor disminuye el contenido en vapor de agua del aire.
– El relieve: influye por su altura, por su disposición y por su orientación:
• Con la altura aumentan las precipitaciones orográficas, las precipitaciones ocultas (escarcha y rocío) y las precipitaciones horizontales (causadas por el estancamiento de las nubes); en cambio, las tierras bajas costeras, las islas sin relieve y los cabos son particularmente deficitarios de precipitaciones, pues al no existir relieves pronunciados cesan las posibles precipitaciones orográficas.
• La disposición del relieve peninsular incide de diversas maneras en las precipitaciones. En primer lugar, su localización periférica hace que las tierras interiores sufran una elevada aridez. En segundo lugar, el predominio de la disposición oeste-este de los relieves montañosos, favorece la entrada de masas marinas húmedas del oeste y suroeste, pero el carácter macizo de la Península hace que disminuya su actividad al penetrar en el interior, por lo que las precipitaciones disminuyen entre la costa atlántica y la mediterránea. Finalmente, las cuencas encerradas por montañas, como la depresión del Ebro y la cuenca del Duero tienen precipitaciones escasas, pues las masas de aire descargan su humedad en los relieves montañosos que las bordean.
• Existen fuertes contrastes entre las precipitaciones de las áreas situadas en las vertientes a barlovento de los vientos húmedos, y las de sotavento, donde las cantidades de precipitación son muy inferiores, debido al descenso y recalentamiento del aire.
– La dinámica atmosférica, condicionada en la Península por la latitud en el extremo meridional de los desplazamientos del frente polar, determina precipitaciones más abundantes y regulares en el norte, afectado todo el año por las borrascas del frente polar, y precipitaciones inferiores y de distribución irregular en el resto de la Península y Baleares, debido a la mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas, sobre todo en verano. En Canarias las precipitaciones son muy escasas, pues por su latitud subtropical se encuentran la mayor parte del año bajo la acción del anticiclón de las Azores.
La incidencia de estos factores determina que en la Península la distribución de las precipitaciones se caracterice por los siguientes rasgos generales: disminuyen de NO a SE; desde las costas hacia el interior, desde la costa atlántica a la mediterránea; y en las cuencas encerradas por relieves montañosos. En cambio, aumentan en las vertientes de barlovento y con la altura.
Las principales áreas o regiones que pueden distinguirse en función de su volumen medio anual de precipitación son las siguientes:
a) Las áreas con precipitación media anual elevada, superior a 800 mm, se localizan en el norte peninsular (Galicia y cornisa cantábrica) y en los sistemas montañosos situados por encima de los 1000 metros de altitud (Sistema Ibérico, Sistema Central, Montes de Toledo, Sierra Morena, Cordilleras Béticas y Cordillera-Costero Catalana).
– Galicia y la cornisa cantábrica deben su elevado volumen a que son zonas que por su latitud septentrional y proximidad al océano Atlántico, se encuentran bajo la acción de las borrascas del frente polar.
– Las áreas montañosas por encima de los 1000 metros deben sus abundantes precipitaciones a la altura, pues a medida que esta se eleva aumenta el volumen de precipitación.
b) Las áreas con precipitación media, entre 800 y 600 mm, corresponden con:
– Las partes medias de los sistemas montañosos citados y montañas de menor altura, de modo que al disminuir la altitud, descienden las precipitaciones.
– Ciertas áreas del extremo occidental de la España peninsular que, por su situación, presentan una mayor frecuencia de paso de los frentes y borrascas que entran por el Atlántico.
c) El área de escasas precipitaciones, entre 600 y 300 mm, abarca la parte central de la submeseta norte; gran parte de la submeseta sur; la mayor parte del valle del Ebro; el valle del Guadalquivir; las hoyas intrabéticas andaluzas; gran parte del litoral y prelitoral mediterráneo, aproximadamente entre Sagunto (Valencia) y Adra (Almería); el resto de la islas Baleares, y algunas zonas altas de las islas Canarias con relieves montañosos.
– Las submesetas norte y sur y el valle del Ebro deben su escasa pluviosidad a la continentalidad, dada por el aislamiento de la influencia marina, que se ve acentuada por la configuración topográfica, marcada por el encajamiento entre unidades del relieve, especialmente en el caso de la submeseta norte y del valle del Ebro. Estas circunstancias determinan que en invierno el suelo frío del interior favorezca la formación de anticiclones y, en verano, las elevadas temperaturas aumenten la capacidad del aire de almacenar agua, dificultando la formación de nubes. Por su parte, el encerramiento entre unidades del relieve determina que las masas de aire descarguen su humedad en los sistemas montañosos que las bordean.
– En el valle del Guadalquivir, las relativamente apreciables precipitaciones del invierno, causadas por su proximidad al Atlántico y por temporales del suroeste que penetran fácilmente por el valle, se ven compensadas por la importante escasez de precipitaciones del verano, dando lugar a un volumen anual modesto.
– En las hoyas intrabéticas andaluzas las escasas precipitaciones se deben a su posición meridional y oriental respecto a la ruta de paso de las borrascas atlánticas, y a su encajamiento entre unidades del relieve.
– En el prelitoral y litoral mediterráneo y en Baleares la causa de la pobreza de precipitaciones es la limitada actividad con que llegan a estas zonas las borrascas y frentes que penetran por el oeste peninsular.
– El relieve de algunas islas Canarias determina una elevación de las precipitaciones, que afectan sobre todo a las vertientes expuestas al soplo del viento alisio. Sin embargo, por su latitud meridional, en contacto con el dominio subtropical, el aumento de las precipitaciones con la altura es modesto.
d) El área de precipitaciones muy escasas, inferiores a 300 mm, abarca el área central del valle del Ebro, el SE peninsular, y la mayor parte del territorio de las islas Canarias.
– En el SE peninsular la aridez obedece a que la zona se encuentra protegida de las borrascas atlánticas por los relieves de las Cordilleras Béticas, a que llegan con dificultad las borrascas mediterráneas, y a que son frecuentes las advecciones secas de África.
– En la zona media del valle del Ebro la aridez se debe al encerramiento entre montañas. El Sistema Ibérico actúa como barrera frente a las borrascas atlánticas y la Cordillera Costero-Catalana se opone la penetración de la influencia mediterránea.
– En Canarias la aridez se explica porque, debido a su latitud, se hallan prácticamente todo el año bajo la influencia del anticiclón de las Azores, que provoca tiempo seco y estable. En el caso de las islas orientales, la escasez de precipitaciones se acentúa por la inexistencia de relieves elevados y por su mayor proximidad a las advecciones secas de aire sahariano.
Las consecuencias de la desigual distribución de las precipitaciones inciden sobre el medio natural y sobre las actividades humanas.
– En la España húmeda predomina una vegetación de bosque caducifolio, landa y prados. Las abundantes precipitaciones permiten la existencia de ríos caudalosos y regulares que aportan cuantiosos recursos hídricos aprovechables para la producción hidroeléctrica, y para el abastecimiento industrial y de las poblaciones. La destacada presencia de prados determina que la actividad agraria principal sea la ganadería bovina, de carne y de leche, mientras que los cultivos ocupan escasa superficie y se destinan principalmente a la alimentación del ganado (maíz, forrajeras). Por su parte, la importante extensión de bosques caducifolios (robles, hayas, castaño) otorga un papel importante a la explotación forestal. La belleza paisajística de “La España Verde” constituye un atractivo para ciertas modalidades turísticas alternativas al turismo de sol y playa, como el rural, el de espacios naturales protegidos, el deportivo, etc.
– En la España seca predominan el bosque perennifolio (encina y alcornoque) y el matorral. Las precipitaciones escasas e irregulares originan ríos de caudal escaso e irregular, con fuerte estiaje en verano y crecidas, a veces catastróficas, con las lluvias equinocciales. Este hecho obliga a la realización de obras hidráulicas para regularizar el caudal del río y garantizar el abastecimiento para el regadío agrario, la industria y el consumo humano, que en muchas ocasiones entran en conflicto. La actividad agraria más destacada es la agricultura, que presenta notables diferencias en función de la existencia o no de regadío: cereales, vid, olivo y almendros en los secanos y frutales y productos de huerta en las vegas y regadíos. Por su parte, la escasez de precipitaciones estivales, unidas a la suavidad térmica constituyen un importante atractivo para el turismo, especialmente para el de sol y playa.