!ÁNIMO PARA LOS ESTUDIANTES DE LA PAEG!

domingo, 23 de enero de 2011

PRÁCTICAS: VERTIENTES Y PRINCIPALES RÍOS.

PRÁCTICA

Atendiendo al mapa hidrográfico de España responda a las siguientes cuestiones.
1. Cite las vertientes hidrográficas y sus características.
2. Identifique y explique brevemente cada número con el río que le corresponda.
3. Indique qué cadenas montañosas hacen de divisoria de aguas.

1. Cite las vertientes hidrográficas y sus características.

Los ríos peninsulares se distribuyen en tres vertientes hidrográficas: la cantábrica, la atlántica y la mediterránea.

Los ríos de la vertiente cantábrica.

Está formada por los ríos que vierten sus aguas al mar Cantábrico. Comprende una estrecha franja que va de Estaca de Bares hasta Francia. Los ríos cantábricos tienen las siguientes características.
- Son cortos, ya que nacen en mon­tañas cercanas a la costa.
- Al tener que salvar gran desnivel entre su na­cimiento y su nivel de base (el mar Cantábrico), poseen una gran fuerza erosiva.
- Los ríos cantábricos son numerosos, caudalosos y de régimen regular gracias a la abundancia y constancia de las precipitaciones. 
- La cuenca hidrográfica más importante es la formada por el complejo Narcea-Nalón y su afluente el Caudal. Otros ríos importantes son el Bidasoa, el Nervión, el Deva, el Besaya, el Saja, el Sella, el Navia y el Eo.

Los ríos de la vertiente atlántica.

Está formada por los ríos que vierten al océano Atlántico. Los ríos atlánticos tienen las siguientes características.

- Son largos, puesto que nacen cerca del Mediterráneo y desembocan en el Atlántico. El Duero 895 km y el Tajo 1007 km, aunque también hay cortos como el Miño de 310 km, el Tinto 93 km.
- Su fuerza erosiva es escasa, dado que discurren por llanuras en las que apenas se hunden, pero forman barrancos en los desniveles.
- Su régimen es irregular. Presentan estiaje en verano coincidiendo con el mínimo de precipitación (mayor cuanto más meridional es el río), y cre­cidas con las lluvias de otoño y primavera.

Los ríos de la vertiente mediterránea.

Está formada por los ríos que vierten sus aguas al mar Mediterráneo, desde la frontera francesa hasta la punta de Tarifa Comprende 182.661 km², ocupa el 30% de la superficie peninsular y drena aproximadamente el 25% de las aguas peninsulares. A excepción del Ebro, tienen estas características:
* Son cortos (Río Segura 340 km frente a los 1000 km del Tajo), a excepción del Ebro (longitud de curso: 928 km y elevado caudal), dada la proximidad del mar a las montañas en que nacen. Por este motivo, son ríos abarrancados, que erosionan violentamente las laderas deforestadas y arrastran derrubios.
* Su caudal es escaso debido a las reducidas precipitaciones y se régimen es muy irregular. El caudal máximo de crecida puede ser hasta 200 veces superior a la media del caudal mínimo. En verano presentan importantes estiajes (muy prologados en los ríos más meridionales) y en el otoño pueden sufrir crecidas catastróficas originadas por lluvias to­rrenciales. 

2. Identifique y explique brevemente cada número con el río que le corresponda.

1. El Miño tiene una cuenca de más de 25.000 km2, que es además una de las de mayor caudal relativo.  Su principal afluente es el Sil. Ambos ríos nacen en las montañas a mayor altitud, por lo que tienen un régimen pluvio-nival. 

2. El Duero. Su cuenca drena la Submeseta Norte y es la más grande de toda la Península, con 97.290 km2, de los cuales 78.952 pertenecen a España y una longitud de 835 km. Nace en los Picos de Urbión (Logroño-Soria) y desemboca en Oporto (Portugal). Sus afluentes principales son el Pisuerga, Esla, Duratón, Eresma, Adaja y Tormes. Su cuenca está circundada en la cabecera por ríos procedentes del Sistema Ibérico, vertiente sur de la C. Cantábrica y norte del Sistema Central, de régimen pluvio-nival con máximo en primavera debido al deshielo y a la precipitaciones. En su tramo medio por la meseta el río pierde caudal, especialmente en verano, por lo que el régimen se convierte en pluvial mediterráneo continentalizado. En  tramo final  desde que sale de la meseta y durante el tramo portugués, se beneficia de las precicipitaciones del régimen oceánico e incrementa su caudal, adquiriendo un régimen pluvial oceánico.

3. El Tajo tiene una cuenca de 81947 km2, de los cuales 55800 discurren por España y una longitud de 1007 km. Nace en Muela de San Juan (Montes Universales-Sierra de Albarracín, Teruel) y desemboca en Lisboa. Sus afluentes principales son el Tajuña, Jarama, Alberche, Tiétar, Alagón, Guadiela, Algodor, Almonte y Salor. En su cabecera y curso alto recibe los aportes del Sistema Central, presenta un régimen pluvio-nival, con aguas altas en abril. Según avanza hacia su curso medio adquiere un régimen pluvial mediterráneo continentalizado, con crecidas equinocciales y acusado estiaje en verano. En el curso bajo, los afluentes portugueses de la sierra de Estella incrementa su caudal y aminoran el estiaje, al tener régimen pluvio-nival o pluvial oceánico. 


4. El Guadiana tiene una cuenca de 675000 km2 y una longitud de 578 km. Nace en las lagunas de Ruidera (Albacete) y desemboca en Ayamonte (Huelva). Sus afluentes principales son el Záncara, Cigüela, Jabalón, Zújar y Matachel. Su régimen depende exclusivamente de las precipitaciones al carecer de aportes nivales. Su cabecera está determinada por el control cárstico de su regularidad, en general se puede afirmar que es un río de régimen pluvial mediterráneo continentalizado, incluso en su desembocadura, donde los aportes portugueses reflejan la transición al climas subtropical. 


5. El Guadalquivir tiene una cuenca de 57421 km2 y una longitud de 657 km. Nace en la Sierra de Cazorla (Jaén) y desemboca en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Sus afluentes principales son el Guadalimar, Jándula, Guadiato, Bembézar, Guadiana Menor y Genil. En su cabecera y en los afluentes de su derecha tiene un régimen pluvial mediterráneo continentalizado; mientras que los afluentes de su izquierda como el Genil le aportan la influencia del régimen nivo-pluvial de sus cabeceras con máximo primaveral. En sus tramo medio y final recupera su régimen pluvial hasta la desembocadura. Estas características le dan sus peculiaridades respecto a los grandes meseteños: disminución del caudal en invierno, aunque sin bajar del valor modular, máximo principal en primavera y estiaje menos largo y profundo. 


6. El Ebro tiene una cuenca de 85997 km2 y una longitud de 910 km. Nace en Fontibre (Peña Labra, Cantabria) y desemboca en Amposta (Tarragona). Sus afluentes principales son el Arga, Aragón, Gállego, Cinca, Segre, Jalón y Guadalope. Es el río de régimen más complejo, pues se alimenta de afluentes cantábricos, pirenaicos e ibéricos, pertenecientes a climas tan contrastados como el oceánico, el de alta montaña, el mediterráneo continentalizado y el mediterráneo puro. Así, en su cabecera tiene una alimentación pluvio-nival oceánica; los afluentes pirenaicos aportan un componente nival y caudales relevantes; los afluentes ibéricos, un régimen pluvial mediterráneo; y el centro de la cuenca, elevadas pérdidas por razones climáticas y antrópica.


7. El Júcar tiene una cuenca de 21400 km2 y una longitud de 498 km, nace en la Serranía de Cuenca y desemboca en Cullera (Valencia). Sus afluentes principales más importantes son el Cabriel y el Magro. Tienen un régimen pluvio-nival con máximas en el otoño y grandes crecidas en cabecera, río muy irregular en su curso medio y desembocadura se caracteriza por el régimen pluvial mediterráneo con fuerte estiaje en verano.


8. Segura tiene una cuenca de 18600 km2 y una longitud de 325 km, nace en la Sierra del Segura, Pontones (Jaén) y desemboca en Guardamar (Alicante). Sus afluentes principales son los ríos Mundo y Sangonera. Río irregular de régimen pluvial con crecidas en otoño, en su cabecera y curso medio tiene sus medios máximos de caudal, sufriendo posteriormente la aridez y los regadíos (transvase Tajo-Segura) que hacen que en la desembocadura apenas llegue a 5 m3/seg.


3. Indique qué cadenas montañosas hacen de divisoria de aguas.
- Entre el Miño y el Duero: Los Montes de León.
- Entre el Duero y el Tajo: Sistema Central y Sierra de la Estrella.
- Entre el Duero y el Ebro: Sistema Ibérico (Sierra Hijar, Sierra de la Demanda, Cebollera, Moncayo).
- Entre el Tajo y el Guadiana: Montes de Toledo, Sierra de Guadalupe, Montánchez y San Pedro.
- Entre el Tajo y el Ebro: Sistema Ibérico (Sierra de Albarracín y Sierra Ministra)
- Entre el Tajo y el Júcar: Sistema Ibérico (Serranía de Cuenca).
- Entre el Guadiana y el Guadalquivir: Sierra Morena.
- Entre el Guadalquivir y el Júcar y Segura: la Cordillera Subbética (Sierra de Alcaraz).
Entre el Segura y el Júcar y entre el Guadiana y Júcar las divisorias de aguas no es una cadena montañosa ya que la extensión de la cuenca es menor y las redes de drenaje no se encuentra. 

LAGOS Y HUMEDALES EN ESPAÑA

miércoles, 19 de enero de 2011

CORRECCIÓN DEL EXAMEN DE BIOGEOGRAFÍA.

Comenta la siguiente cliserie o catena de vegetación.



Comenzamos la exposición indicando, a modo de introducción, que una Cliserie de vegetación es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en un relieve montañoso en función de la altura. En este caso se trata de un relieve montañoso peninsular de carácter alpino, en concreto los Pirineos Centrales. Vamos a dividir la exposición en dos apartados, análisis de los factores condicionantes de la disposición vegetal y descripción de los pisos vegetales.
La disposición de la vegetación en pisos es el resultante de un conjunto de factores que explican, en este caso serían los siguientes.
- La altitud que conlleva la influencia del gradiente térmico (-0,65ºC cada 100 metros), en este caso se trata de una montaña de elevada altitud, aproximadamente 2700 metros.
- La variación en función de la orientación de la laderas en dos aspectos: las precipitaciones entre la ladera más húmeda de Barlovento y Sotavento y la diferente exposición al sol de la solana y la umbría de la montaña. El reflejo de este condicionante se aprecia en la diferencias de altura en la que delimitamos cada uno de los pisos de vegetación en cada una ladera, la altura en la que encontramos cada especie, pino albar entre los 900 y 1300, la densidad e importancia de cada una de ellas, el pino es mucho más relevante en la ladera este y, por último, la presencia del haya en la ladera oeste frente al roble en la este. 
En ambas ladera, al bosque lo suceden los prados y la roca desnuda de vegetación en las cotas más altas. 
En segundo término vamos a analizar cada unos de los pisos de vegetación de forma más precias. La montaña alpina o pirenaica tiene cuatro pisos vegetales En segundo término vamos a analizar cada unos de los pisos de vegetación de forma más precias. La montaña alpina o pirenaica tiene cuatro pisos vegetales

- El piso basal, hasta los 1200 metros, incluye encinas y robles.
- El piso subalpino, entre los 1 200 y los 2 400 metros, reúne coniferas naturales, como el abeto, el pino negro y el pino silvestre. El abeto pue­de formar bosques mixtos con el haya como vemos en la ladera oeste. El sotobosque está constituido por arbustos como el rododendro y el arándano.
El piso alpino, entre los 2400 y los 3000 metros, es dominio del pra­do, que tiene un período vegetativo corto, ya que pasa siete u ocho me­ses cubierto por la nieve. Por este motivo no pueden desarrollarse plan­tas de mayor tamaño. En estas alturas abundan los sectores de roca desnuda y los canchales, donde crecen pequeñas plantas rupícolas, es decir, adaptadas a vivir en las rocas.
El piso nival, por encima de los 3 000 metros, tiene espacios de topo­grafía algo plana o de pendiente reducida, en los que la nieve se man­tiene todo el año y la vegetación es inexistente. Posee también otros es­pacios de fuerte inclinación, donde la nieve desaparece cierto tiempo. Aquí se encuentran pequeñas plantas rupícolas, dispuestas directamente sobre la roca (como liqúenes y musgos), o en las grietas y fisuras. 



PISOS DE VEGETACIÓN CANARIA

Realiza un comentario de los pisos de vegetación canaria 

dedicando especial atención a la formación que aparece 

en la imagen. 



El bloque-diagrama que se nos presenta constituye a su vez el perfil ideal de la vegetación de Canarias. Muestra la sucesión de las formaciones vegetales en función de la altura. Dividiremos el comentario en dos apartados, en primer analizaremos los factores causantes y en termino los pisos de vegetación que podemos distinguir.

Entre los factores a destacar debemos tener en cuenta la situación latitudinal de las Islas Canarias, cuestión que determina otros dos factores claves: el régimen de vientos, con predominio del aliseo y los caracteres climáticos, con un régimen de precipitaciones muy escasas e irregular y unas temperaturas cálidas todo el año. No obstante, al igual que en la mayoría de paisajes vegetales de montaña, la altitud (por tanto, el relieve también es un factor clave) es el elemento fundamental para comprender y analizar la vegetación canaria que vamos a describir diferenciando los siguientes pisos de vegetación.

-  El piso basal, desde el nivel del mar hasta los 300-500 metros, está marcado por la aridez. En él predominan los matorrales ralos y ásperos, como el cardón y la tabaiba.

- El piso intermedio, entre los 200 y los 800 metros, está condicionado por el descenso térmico y el aumento de la humedad, lo que permite el crecimiento de especies como la palmera, el drago y la sabina.

- El piso termocanario se sitúa entre los 800 y los 1 200 metros. La ve­getación se adapta a las nieblas causadas por el alisio, al mayor refresca­miento y a la menor insolación. Está constituida por dos originales for­maciones boscosas: el bosque de laurisilva, muy denso y compuesto por más de 20 especies y el fayal-brezal, que es el resultado de la de­gradación de la laurisilva por la acción humana.


El bosque de laurisilva es una formación vegetal característica de Canarias, propia del piso termocanario, situada entre los 800 y los 1200 metros es afectado por las nieblas causadas por el alisio a estas alturas, por el mayor refrescamiento térmico y por la menor insolación. Es un bosque muy denso y con más de 20 especies, entre las que destaca el laurel. En condiciones naturales, puede alcanzar los 20 metros de altura y las copas forman un dosel cerrado que apenas deja penetrar la luz, por  lo  que el sotobosque es pobre en especies arbustivas y está dominado  por  helechos  y  musgos.  Este bosque enriquece el suelo por su constante aportación de materia orgánica y ha sido fuente de combustible para la población canaria, lo que ha reducido su extensión.

- El piso canario, entre el termocanario y los 2 200 metros, está domi­nado por el bosque de coniferas. Su especie principal es el pino canario que, al quedar fuera del mar de nubes, debe adaptarse a unas especiales condiciones de aridez y de frío. En las zonas más altas de este piso pue­den hallarse otras especies, como el cedro canario.

-  El piso supracanario, por encima de los 2 200 metros, solo está presente en Tenerife y La Palma. Se caracteriza por una acusada des­nudez, con maullas dispersas, pero de gran riqueza florística (violetas del Teide).

A pesar de que no se aprecian en la imagen de forma específica destacamos, por su relevancia, la presencia de endemismos (formaciones vegetales propias y exclusivas) y las reliquias (vegetación que ocupó grandes extensiones en otras épocas geológicas de clima distinto y que se ha refugiado en enclaves muy re­ducidos).




PRÁCTICA: MAPA DE VEGETACIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.

1. Realiza el comentario del mapa de vegetación de la Península Ibérica. 




Nos encontramos ante un mapa temático que sintetiza la distribución de la vegetación española. Esta cuenta con una gran diversidad de especies, fruto de la variedad de factores físicos y humanos que indicen en ella. Veamos sumariamente estos factores.

- Entre los factores físicos cabe destacar la existencia de distintos climas, relieves y sue­los; la posición de puente de la Península entre dos masas de agua, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, y entre dos continentes, Europa y Africa; y la originalidad de la vegeta­ción canaria determinada por la insularidad.
- El ser humano también influye en la vegetación, introduciendo especies interesantes por su valor económico, o la degradación de la vegetación existente. 
  De todos los factores, el más importante es el clima, principalmente el régimen pluviométrico, y secundariamete el régimen térmico, por lo que el análisis de la distribución de la vegetación ser realizará por zonas climáticas.


A) La vegetación correspondiente al clima oceánico o paisaje vegetal de clima oceánico se engloba dentro de la región floral eurosiberiana. Sus formaciones vegetales características son el bosque caducifolio, la landa y el prado. Pasamos a analizar cada una de ellas.

→ El bosque caducifolio.

Está localizado en la franja norte de la Península, ocupando gran parte de Galicia, vertiente norte de la Cordillera Cantábrica, norte de Navarra, País Vasco, norte de Aragón y Cataluña.
Es un bosque de árboles altos, con tronco recto y liso y hoja gran­de, que cae en otoño. Este tipo de bosque posee relativamente pocas especies que aparecen reunidas formando grandes masas. Las más ca­racterísticas son el roble y el haya. En el sotobosque crecen helechos y musgos, en un ambiente sombrío causado por las copas de los árboles. Vamos a analizar sus principales formaciones: 

- El haya es un árbol de crecimiento bastante rápido, puede alcanzar hasta 30 metros de alto, tolera mal el calor y muy bien el frío y exige gran humedad, por lo que es un árbol de montaña (óptima 1000-700 metros), que se adapta a suelos calizos y silíceos, aunque prefiere los calcáreos. Forma grandes masas forestales, en unos casos monoespecíficas y en otras mixtas con el roble. Su área principal está en la Cordillera Cantábrica y el Pirineo navarro. Su madera, dura y de buena calidad, se emplea para elaborar muebles y utensilios.

- El roble es un árbol de crecimiento lento, puede alcanzar de 15 a 20 metros de altura. Exige humedad y no soporta verano calurosos, por lo podemos encontrarlo en el área oceánica pero también en el piso basal de sistemas montañosos mediterráneos hasta los 600 metros de altura, donde la altura mitiga el calor del verano y eleva las precipitaciones. Por tanto, su área principal se encuentra en Galicia, sector occidental de la Cordillera Cantábrica, León y Zamora, Sistema Central, Sierra Morena y algunos sectores del Sistema Ibérico, de la cordillera Penibética y la Costera Catalana. Su madera dura se emplea para la construcción y para fabricar muebles y barcos.

Dentro de la vegetación secundaria debemos destacar el castaño que ha ganado terreno a costa del roble, gracias al aprovechamiento de su fruto y madera. Otras especies secundarias son el fresno, el tilo, el olmo y el avellano.

En la transición hacia el paisaje mediterráneo nos aparece el bosque marescente de rebollo y quejigo, con árboles menos altos, que mantienen sus hojas secas hasta el nacimiento del nuevo brote.

   Las especies exógenas se deben a repoblaciones con árboles de crecimiento rápido para su aprovechamiento económico, caso del pino y el eucalipto. Ambos árboles son muy contraproducentes al provocar la acidificación del suelo (favoreciendo su empobrecimiento) y la extensión de los incendios por su facilidad para arder.

→ La landa y los prados.

   La vegetación de matorral está representada por la Landa, cuya altura puede ser baja o alcanzar los cuatro metros. Sus especies más abundantes son el brezo, el tojo y la retama, aparece como degradación del bosque cadu­cifolio o como vegetación supraforestal entre los  1600 y 2000 metros de altitud. Suele usarse para cama de animales y luego como abono.

Los prados ocupan grandes extensiones de terreno en los paisajes oceá­nicos. En ellos abunda la vegetación herbácea y los pastizales.



B) La vegetación correspondiente al clima mediterráneo o paisaje vegetal mediterráneo se engloba dentro de la región floral mediterránea. Sus formaciones vegetales características son el bosque perennifolio de encina y alcornoque y el matorral (la maquia, la garriga y la estepa). Estas formaciones se han adaptado a la sequía mediante un sistema de raíces muy profundas y extensas para captar el agua, hojas perennes y esclerófilas (duras y coriáceas) y sistemas para disminuir la transpiración (pequeño tamaño, pilosidades, cera o goma, formación de espinas, etc..). Vamos a analizar sus principales formaciones: 


a) El bosque perennifolio

La localización del bosque perennifolio abarca buena parte de la Península Ibérica al sur de los sistemas montañosos norteños de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.
Está formado por árboles de mediana altura, con troncos no rectilíneos, de corteza gruesa y rugosa que proyectan sombra sobre el suelo para mitigar la insolación y la evaporación. Las especies más características son la encina y el alcor­noque. Posee un rico sotobosque de piorno serrano y retama, ya que sus árboles se sitúan algo apartados unos de otros y la luz penetra de este modo con facilidad
- La encina es el árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Es resistente a la sequía y se adapta a todo tipo de suelos. Su ma­dera, muy dura y resistente, se empleaba tradicionalmente para la elabo­ración de ruedas, carpintería exterior, utensilios y carbón, y su fruto, la bellota, para alimentar al ganado. Los bosques de encinas mejor conser­vados se encuentran en Sierra Morena, Extremadura y la sierra de Gua­darrama.


- El alcornoque es un árbol de 8 a 10 metros de altura, con corteza formada por una gruesa capa de corcho. Necesita inviernos suaves, cierta humedad (superior a 500 mm al año) y suelos silíceos, por lo que se concentra en el suroeste peninsular, aunque también hay sectores en el sur de Andalucía (de Cá¬diz a Málaga), al NE de Cataluña y en Castellón. Su madera, muy dura, se aprovecha para la realización de toneles y barcos, y su corteza, para la obtención de corcho.


Dentro de la vegetación secundaria debemos incluir el pino que es una formación vegetal secundaria que se adapta a condiciones extremas de frío, calor, humedad y aridez, así como a suelos diversos. Se ha extendido por amplias zonas como resultado de la intervención humana, por su mayor rapidez de crecimiento y por el aprovechamiento económico de su resina y de su madera (en la construcción, elaboración de muebles, aglomerado y pasta de papel)

El bosque perennifolio también se ha visto mermado en su extensión, de­bido a diversos motivos: la pérdida de gran parte de sus usos tradiciona­les; su sustitución por otras especies de buen aprovechamiento económi­co y crecimiento más rápido; el obstáculo que representan los árboles para la mecanización agraria y el regadío móvil, y los incendios forestales.

Actualmente se trata de conservarlo mediante el sistema de la dehesa. Consiste en aclarar el bosque de encina y alcornoque y combinar el aprovechamiento de su fruto, de su leña y de su madera, así como la protección que ejercen los árboles sobre el suelo, con la agricultura y el pastoreo, que rotan cada cierto número de años. 

b) El matorral mediterráneo.

El matorral mediterráneo no es una formación climax, sino el resultado de la degradación del bosque por la acción del ser humano. Presenta tres tipos característicos: la maquia, la garriga y la estepa.

-  La maquia es una formación arbustiva densa, casi impenetrable, de más de dos metros de altura. Está integrada por matorrales esclerófilos como la jara, el brezo, el lentisco y la retama.

- La garriga está formada por arbustos y matorrales de poca altura, que dejan zonas sin cubrir, donde aparece la roca. Entre sus especies más características está la coscoja, cuya denominación vulgar “garric” da nombre a la garriga. Es un árbol achaparrado, semejante a la encina, con porte arbustivo, de unos 2 metros de altura, que supone el primer estadio de degradación del encinar. La podemos encontrar en zonas del interior, depresión del Ebro. Especies características son el tomillo, el romero y el espliego.

-  La estepa se encuentra en la zona semiárida del sur y sureste peninsular, donde la sequía impide el crecimiento de los árboles y en zonas donde la garriga ha sido degradada por la acción humana. Está formada por hierbas bajas, entremezcladas con arbustos espinosos, nudosos, bajos y discontinuos, que dejan al descubierto suelos pobres. Entre sus especies destacan el palmito (propia del clima mediterráneo costero), el tomillo, el espartal y el espárrago.

Vistos los dos grandes dominios y sus formaciones asociadas pasamos a describir  aquellos espacios biogeográficos que presentan unas características más zonales como son el paisaje vegetal, el de montaña y la vegetación canaria.

C) Vegetación de Ribera. A lo largo de los ríos el suelo se impregna de humedad de modo que este espacio queda al margen del carácter seco que pueda tener el clima del entorno y forma los bosques de ribera que suelen estar formados por especies como el aliso (cu­yas raíces necesitan estar en el agua), el sauce, el chopo (que solo re­quieren que los extremos inferiores de sus raíces alcancen la humedad) y el álamo. Menos exigentes en humedad son el fresno y el olmo. Los matorrales más abundantes son el cornejo, el aligustre y la madreselva.
La vegetación de ribera también se ha visto reducida como consecuen­cia de la acción antrópica sobre los márgenes y los cauces de los ríos (construcción de canales de riego, embalses, etc.). 

D) La vegetación de montaña. Se dispone en pisos con formaciones vegetales distintas en función de la altura.
- La Montaña alpina está representada por los Pirineos. En su parte alta, sobre el bosque de encinas, robles y hayas se sitúa el piso subalpino, entre los 1200 y los 2400 metros, que reúne coníferas naturales, como el abeto blanco, que puede formar bosques mixtos con el haya y un rico sotobosque de arbustos (rodondendro y arándano). El piso alpino entre 2400 y 3000 domina el prado y en el nival por encima de 3000 metros la inclinación y las nieves perpetuas nos ofrecen la roca desnuda o pequeñas plantas rupícolas (liqúenes y musgos) en las grietas y fisuras. 
- Las montañas incluidas en el área de clima mediterráneo carecen del piso subalpino (se pasa directamente del bosque caducifolio en la zona atlántica y perennifolio en la mediterránea al piso supraforestal). Constituyen islotes húmedos dentro de la aridez de este clima. En ellas son frecuentes los bosques de encinas y robles en el piso basal (S. Central, Montes de Toledo, S. Morena, C. Béticas) y formaciones mixtas de pino y roble quejigo. Por encima del piso supraforestal se encuentran los prados, que en la zona mediterrá­nea se reducen al fondo de los valles y otras zonas húmedas.

E) El paisaje vegetal de Canarias. La vegetación de Canarias tiene una riqueza extraordinaria. De origen mediterráneo e influencias africanas y del Atlántico Sur. La insularidad determina la presencia de endemismo y reliquias.  Esta originalidad vegetal se basa en el relieve, que da lugar a una suce­sión en pisos:
-  El piso basal (nivel del mar hasta los 300-500 metros) marcado por la aridez tenemos matorrales ralos y ásperos, como el cardón y la tabaiba.
- El piso intermedio (200 y los 800 m). Bajan las temperaturas y aumenta la humedad creciendo especies como la palmera, el drago y la sabina.
- El piso termocanario (800 y los 1 200 m).  La ve­getación se adapta a las nieblas causadas por el alisio, al mayor refresca­miento y a la menor insolación. Está constituida por dos originales for­maciones boscosas: el bosque de laurilsilva, muy denso y compuesto por más de 20 especies y el fayal-brezal, que es el resultado de la de­gradación de la laurisilva por la acción humana.
- El piso canario (1200- 2200 m)  está domi­nado por el bosque de coníferas con el pino canario que, al quedar fuera del mar de nubes se adapta a la aridez y al frío. En las zonas más altas apareceel cedro canario.
-  El piso supracanario (más de 2 200 metros) solo está presente en Tenerife y La Palma. Se caracteriza por una acusada des­nudez, con matillas dispersas, pero de gran riqueza florística (violetas del Teide).

martes, 18 de enero de 2011

COMENTARIO DE UNA CLISERIE o CATENA DE VEGETACIÓN.

1. DEFINIR CLISERIE.
Es un gráfico que muestra el escalonamiento de la vegetación en un relieve montañoso en función de la altura. Las causas del escalonamiento pueden ser múltiples, aunque generalmente estarán en función de la localización de la montaña a analizar, el dominio climático en el que se encuentre y el progresivo incremento de la altura (descenso de las temperaturas y aumento de las precipitaciones). El número de escalones depende de la altitud de la montaña.

Su representación puede realizarse sobre un corte topográfico (A) o de forma esquemática mediante un triángulo que representa la variación de altura del lugar (B). La variación de la vegetación con la altura puede representarse con símbolos (generalmente iconos en forma de árboles) o mediante la variación de colores que nos indican cada piso.
A




B



2. DESCRIBIR LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN LA DISTRIBUCIÓN DE LA VEGETACIÓN.
Debemos explicar la variación de las formaciones y especies vegetales en cada unos de los pisos en virtud de una serie de factores condicionantes: altitud y gradiente térmico, orientación de las laderas, intervención humanas, tipos de suelos, etc..

→ La altitud genera una estratificación vegetal el pisos. El techo del bosque suele localizarse entre 1.600 m (C. Cantábrica) y 2.500 m (Pirineos). En relación la altitud se encuentra la Influencia el Gradiente térmico, al aumentar la altitud, disminuye la temperatura (aproximadamente 0,65ºC cada 100 metros d elevación). Cada especie vegetal se encuentra adaptada a unas condiciones térmicas determinadas que influyen en su porte, ritmo de crecimiento y características.

→ Las variaciones en función de la orientación provocadas por:

a) La vinculación de la precipitación con la altitud y la orientación de las laderas por las precipitaciones orográficas, ligadas al efecto Föehn, es decir, según estemos a barlovento o a sotavento tendremos diferencias en las precipitaciones (las vertientes de barlovento son más húmedas que las de sotavento). Las laderas de Barlovento se benefician de las lluvias orográficas y, en consonancia, tienen una vegetación más abundante, mientras que las vertientes a sotavento, que se encuentran más protegidas del viento, son más secas y tienen menos vegetación.




b)  La exposición de las vertientes al sol también condiciona el desigual desarrollo de la vegetación sobre éstas. Las vertientes orientadas hacia el Sur, denominadas de solana, presentan una mayor incidencia de la acción solar, mientras que las orientadas al Norte, llamadas de umbría, retienen más la humedad. Esto hace que la vegetación presente un desarrollo desigual, dependiendo de su exposición, siempre con más especies más resistentes a la elevación de temperatura en alturas superiores en la solana que la umbría.

 

c) Intervención humana. Si la cliserie no se corresponde o sufre alguna alternación en su disposición en pisos puede deberse a una degración producida por la sobreexplotación del bosque, repoblaciones incontroladas o la existencia de especies cultivables a elevadas alturas. 


c) Otros factores determinantes pueden ser: existencia de microclimas, presencia de surgencias en zonas kársticas, tipos de suelos locales (menor profundidad y densidad del suelo por la pendiente), etc...Si observamos alguna variable significativa en la cliserie podría tener en cuenta alguno de estos criterios.

3. DESCRIBIR Y EXPLICAR LA DISPOSICIÓN DE FORMACIONES Y ESPECIES POR PISOS. 

3.1. Determinar los pisos de las formaciones vegetales que se aprecian: bosque, matorral y prado, indicando los límites de altitud que ocupa cada uno.

3.2. Caracterizar las formaciones vegetales que se suceden en cada piso, desde las base hasta la cima:
Debemos recordar que es importante recordar la ubicación concreta de la montaña, ya que de esto depende el primer piso basal y los sucesivos que se den en la misma. De forma general distinguimos dos grandes modelos: la montaña alpina y el resto de las montañas peninsulares. 

Montaña alpina.                                Resto de las montañas peninsulares
a) Piso basal.                                     a) Piso basal.
b) Piso subalpino.                               b) Piso supraforestal.
c) Piso alpino.                                    c) Piso alpino (1900 metros)
d) Piso nival.

En cada uno de ellos tendremos en cuenta las especias concretas, su descripción (fisonomía o aspecto), las condiciones ecológicas y los posibles aprovechamientos. En caso de que proceda, hay que hacer constar las diferencias entre ambas vertientes en cuanto a la altura a la que se encuentra la misma formación vegetal o en cuanto a las distintas especies existentes.


lunes, 17 de enero de 2011

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ACTIVA EN EL SECTOR PRIMARIO 1900-2009. CAUSAS, FASES Y CONSECUENCIAS.

Evolución de la Población activa 1900-2000

1. Evolución de la tase de población activa en el sector primario.

El gráfico de líneas muestra la evolución de la tasa de población activa en el sector primario entre 1900 y 2000 en tantos por cierto. En general, se aprecia que el porcentaje de población activa del sector experimenta una fuerte reducción, pasando entre las fecha señalas, de aproximadamente un 67% a un 11%.

2. Causas que explican la evolución.

- Entre 1900 y 1955, el porcentaje de población activa del sector primario tuvo valores elevados. A principios de siglo, englobaba a la mayoría de la población activa (un 67%, aproximadamente). Las razones eran variadas: la economía y la sociedad eran principalmente agrarias, los otros dos sectores económicos tenían escaso desarrollo y la mecanización del campo todavía estaba poco extendida, de modo que la realización de las tareas requería mucha mano de obra. 
En el primer tercio del siglo XX, la población activa agraria inició un descenso debido al inicio del éxodo rural motivado por el exceso de brazos en el campo debido a la crisis de la filoxera en las zonas vitivinícolas y al inicio de la mecanización agraria en las áreas cerealísticas. Esta tendencia se vio favorecida por la demanda de puestos de trabajo en las áreas industriales de Madrid, Barcelona y el País Vasco, y en las obras públicas, impulsadas durante la dictadura de Primo de Rivera.
Durante la Guerra in-civil y los años de la posguerra, el descenso de la población activa del sector primario se estancó ante la destrucción de industrias y las dificultades económicas, de empleo y de alimentación en la ciudades durante los primeros años de la posguerra, que favorecieron el mantenimiento de la población en el campo, e incluso el retorno a él. Este hecho se vio impulsado por la política franquista de colonización que retuvo a la población agraria en el campo (extensión del regadio y creación de nuevos núcleos de hábitat rural).

- Entre 1955 y 1973, el descenso de la población activa agraria alcanzó su mayor volumen, coincidiendo con la etapa de mayor intensidad del éxodo rural. Las causas fueron el incremento (Baby boom posbélico retrasado), la crisis de la agricultura tradicional por la mecanización del campo, el auge industrial impulsado por los planes de desarrollo y el crecimiento del turismo, que generó puestos de trabajo en los servicios turísticos y en la construcción.

- Entre 1973 a 2000, el descenso de la población activa agraria se ha desacelerado, aunque continua decreciendo hasta situarse en cifras bajas. La causa de la desaceleración fue la crisis industrial que paralizó la emigración a las regiones industrializadas en crisis, e incluso provocó algunos retornos al campo. Tras la crisis, ha colaborado a reducir el éxodo rural el progreso de la tecnificación agraria, las políticas de desarrollo rural, la implantación en el medio rural de actividades industriales y servicios procedentes de las ciudades, y las migraciones residenciales. No obstante, todavía podría incrementarse en los próximos años, como respuesta a la modernización agraria, que hará desaparecer muchas de las explotaciones más tradicionales o de las trabajadas a tiempo parcial. 
3. Consecuencias fundamentales que se pueden derivar.
Las consecuencias del fuerte descenso de la población activa agraria se manifiestan en los terrenos demográfico, socioeconómico y medioambiental.
a) En el terreno demográfico ha ocasionado un fuerte envejecimiento de la población rural, como resultado de la emigración de los jóvenes a las ciudades, y el despoblamiento de algunas zonas. Frente a este problema, la actual política de desarrollo rural favorece la permanencia de la población rural mediante la concesión de indemnizaciones compensatorias, la mejora de la competetitividad de las explotaciones, la diversificación económica, y las ayudas a la instalación de jóvenes agricultores. Por otro lado, han quedado en el campo agricultores con escaso nivel de formación, mas reacios a la innovación. Por eso, se trata de incrementar la formación básica evitando el abandono temprano del sistema educativo; y fomentando la formación profesional y continua.

b) En el terreno socioeconómico, el descenso de población activa agraria ha ocasionado un déficit de infraestructuras, servicios elementales (recogida de basuras, electrificación, telefonía) y equipamientos (docente, asistencial, sanitario, deportivo, cultural) por falta de una demanda suficiente, con la consiguiente repercusión en el nivel de vida de la población rural. Frente a este problema se llevan a cabo actuaciones para mejorar la accesibilidad y la dotación de infraestructuras, servicios y equipamientos, garantizando que nadie quede demasiado alejado de estos. Para ello, tienden a implantarse en los pequeños núcleos urbanos repartidos por el espacio rural, que actúan como centros de concentración de la población del entorno.

c) En el terreno medioambiental, el despoblamiento amenaza la supervivencia de paisajes rurales tradicionales, de gran valor histórico y cultural. Para evitarlo la política de desarrollo rural de la UE concede ayudas para el mantenimiento de la población y de las actividades tradicionales. 

lunes, 4 de octubre de 2010

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