!ÁNIMO PARA LOS ESTUDIANTES DE LA PAEG!

martes, 5 de abril de 2011

PRÁCTICA. MAPAS. INDICADORES DE BIENESTAR SOCIAL. CONTRASTES

 Para tener una imagen completa del desarrollo de las regiones, no basta con tener en cuenta la cantidad de recursos, empleos o ingresos producidos por el crecimiento 
económico, sino que es necesario examinar su efecto sobre las condiciones de vida de las personas y el grado de bienestar social.
El crecimiento económico en un territorio suele reflejarse en un progresiva mejora de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, no existe una relación no existe una relación directa entre crecimiento económico y bienestar social de la regiones, ya que esto depende de la distribución de los beneficios entre las diferentes clases sociales y los territorios. Existen, por tanto, diferencias entre los mapas sobre el potencial económico regional y su nivel de bienestar, que pueden deberse a diferentes factores.
a) El tipo de estructura social, que puede favorecer una distribución más equitativa de la riqueza o, por el contrario una mayor concentración en grupos minoritarios, frente a otros que quedan excluidos, caso de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha durante buena parte de la edad contemporánea, recordar la lucha por la tierra entre jornaleros y propietarios y las grandes concentraciones de la propiedad derivadas de las políticas desamortizadoras.
b) La existencia de políticas sociales, sobre todo de ámbito autonómico y local, destinadas a favorecer el acceso de la población de toda una serie de bienes y servicios públicos de calidad en materia de educación, asistencia sanitaria, atención a tercera edad, etc..Es evidente que aquellas regiones que han llegado más tarde al reparto de competencias y que han partido de un nivel de desarrollo económico menor, en algunos casos consecuencias de políticas económicas que fomentaban el dualismo interior-periferia, agro-industria, tienen una mayor necesidad de recursos para ponerse al nivel de prestación de las comunidades más avanzadas.
c) El Fondo de Compensación Interterritorial, que permite moderar el efecto de los desequilibrios económicos entre las regiones, al trasvasar recursos públicos que pueden invertirse en servicios e infraestructuras. 
La situación de las regiones españolas en cuanto a niveles de bienestar social se ha relacionado tradicionalmente con el dinamismo económico. Los territorios con mayores recursos concentraron también los mejores equipamientos sociales, estableciéndose cierta identificación entre ambos aspectos. 
No obstante, solo se ha podido disponer de datos oficiales sobre indicadores sociales desde hace poco tiempo. En ese sentido, la situación actual presenta algunas características respecto a los indicadores de tipo socioeconómico. 
a) Las desigualdades sociales entre las regiones son menos acusadas que las económicas, pero aumentan, en cambio, las existentes entre los diferentes grupos sociales dentro de una misma región. 
b) Las mejores condiciones en todo tipo de indicadores corresponden a regiones tradicionalmente prósperas, como Cataluña o el País Vasco, a las que ahora se suman otras como Navarra. 
c) Otro centro económico, Madrid, también mantiene una situación favorable en cuanto a niveles de bienestar, pero se observan ciertas debilidades en aspectos como, por ejemplo, los equipamientos sanitarios, que no han crecido al ritmo en que lo hizo su población. Situación inversa es la de regiones como Asturias, Cantabria, Aragón o La Rioja, con indicadores sociales mejores que los que le corresponderían a su potencial económico.
d) Pese al avance registrado en las últimas décadas, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha se mantienen en situación menos favorable en términos comparativos. Pero a estas se suman también otras regiones mediterráneas (Comunidad Valenciana y Murcia) así como Canarias, donde el crecimiento económico se ha basado en actividades que, a menudo, han generado empleo precario, y en las que la calidad de vida de la población no ha aumentado al mismo ritmo.

PRÁCTICO. MAPA INDICADORES ECONÓMICOS POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS.


Los mapas regionales de tramas se dedican a reflejar el desarrollo económico regional atendiendo a los principales indicadores económicos. 
Aunque es tan solo uno de los componentes del desarrollo territorial, el potencial y dinamismo económico de las regiones suele ser el aspecto más considerado al tratar la cuestión de los desequilibrios en España. 
La actividad económica es un componente básico del desarrollo económico, tanto nacional como regional. Para evaluar el desarrollo económico de una región, normalmente se acude al estudio de los siguientes aspectos:
- La capacidad de producir bienes materiales y servicios con los que satisfacer las necesidades de la población. Suele medirse, sobre todo,  a través de indicadores como el PIB, o el nivel  de productividad (PIB/ocupado). Destacan principalmente Andalucía, Madrid y Cataluña y a un segundo nivel la Comunidad Valencia, Castilla y León, Galicia y País Vasco, el interior sigue siendo el zona menos dinámica, consecuencia en buena medida del modelo de desarrollo industrial dualista español que acrecentó el modelo centro-periferia hasta hoy. 
- El nivel de ingresos por habitante, que se mide a través de la renta per cápita, que resulta de dividir la producción total entre el número de habitantes, descontando los impuestos. Esta medida permite conocer la capacidad de consumo de una sociedad, lo que también se consigue al calcular el gasto anual medio por familia o por persona, y la cuota de mercado, o porcentaje del consumo total que ser realiza en cada una de las regiones.  Destacan claramente Madrid, País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana y Aragón, las tres primeras de tradición industrial y todas favorecidas por las políticas de desarrollo industrial de los años 60 y la terciarización de la economía desde 1975 gracias al turismo y la diversificación de la industria. 
- La creación de empleo y, en consecuencia, la reducción del desempleo o paro entre la población en edad de trabajar. Suele utilizarse algunos indicadores como la tasa de ocupación o la tasa de paro, que calculan la proporción de personas que tienen un puesto de trabajo o lo buscan, sobre el total de la población en edad activa (16-65 años). En el mapa se aprecia que las regiones con mayor paro son aquellas que tienen un importante peso del sector agrario y que se vieron inmersas en los procesos de reconversión tras la crisis industrial de 1975: Andalucía y Extremadura por un lado y Asturias por otro. Galicia, Cantabria, ambas Castillas, Murcia y Comunidad Valencia (paro estacional del turismo) por el peso del sector primario. 
- La inversión de capital realizada en la región para potencia su desarrollo económico futuro, ya sea en infraestructuras (carreteras y autopistas, redes eléctricas y de telefonía, suministro de agua, etc.), como en investigación y desarrollo tecnológico (I+D) que hoy se considera un recurso estratégico. El gasto en I+D por habitante, o los kilómetros de autovías y autopistas por cada 100 km2 son algunos indicadores habituales en este sentido. Este mapa nos indica de nuevo que aquellas comunidades con menor gasto corresponden con las de especialización agraria: Andalucía, Galicia, Asturias, EXtremadura, Castilla-La Mancha y La Rioja, mientras que Madrid, País Vasco, Navarra y las regiones costeras mediterráneas reciben mayor cantidad de inversiones posiblemente por su mayor pujanza y diversificación económica.  

PRÁCTICA. PROCESO DE FORMACIÓN DEL ESTADO AUTONÓMICO


El mapa refleja las diferentes vías de acceso a la autonomía establecidas por la Constitución de 1978. La constitución no creó el actual mapa de las comunidades autónomas, sino que dejó a las propias nacionalidades y regiones (que el gobierno designó como "entes preautonómicos") la libre iniciativa para ejercer el derecho a la autonomía. Únicamente indicó las condiciones y el pro­ceso que se debía seguir. Por tanto,el proceso de formación del Estado autonómico incluye un periodo preautonómico, anterior a la aprobación de la Constitución de 1978, y un período de creación de las comunidades autónomas tras la promulgación de la Constitución.
El periodo preautonómico se inició el  gobierno de Adolfo Suárez quien pactando con Tarradellas estableció un régimen de preautonomía para Cataluña que luego se extendió a otras trece regiones. Así, mientras se elaboraba la Constitución de 1978 se formó un mapa de catorce preautonomías que coincidió casi con el actual,con las excepciones de La Rioja y Cantabria, que estaban integradas en Castilla y León, y de Madrid, que tenía la opción de incorporarse a Castilla-La Mancha o formar una comunidad en solitario. Las preautonomías contaban con organismos representativos que recibieron ciertas competencias, pero carecían de capacidad legislativa.
El periodo autonómico se inició tras la promulgación de la Constitución de 1978. Esta establece, no sin cierto tufo metafísico y de inspiración militar la indisoluble unidad de la nación española y la vez, acepta la lógica histórica reprimida durante tanto tiempo reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran, así como la solidaridad entre todas ellas. 
Como hemos dicho la Constitución no creó un mapa de comunidades autónomas, sino que dejo a las preautonomías el derecho a constituirse en comunidades autonómicas, indicando solo las condiciones y el proceso que se debía seguir. 
Las condiciones permitían constituirse en comunidad autónoma a las provincias limítrofes con características históricas, culturales o económicas comunes; a los territorios insulares; y a las provincias con entidad regional histórica.
El proceso para el acceso a la autonomía estableció diversas vías:
a) La vía del artículo 151 permitía de forma inmediata el mayor techo de competencias.
b) La vía del artículo 143 solo traspasaba de forma inmediata ciertas competencias y exigía un período de cinco años para poder ampliarlas progresivamente. 
El planteamiento favorecería a las regiones de demostrada tradición autonómi­ca, es decir, aquellas que en el pasado hubieran plebiscitado afirmativa­mente proyectos de estatuto de autonomía (casos de Cataluña, el País Vasco y Galicia, que lo hicieron durante la Segunda República). Estas re­giones recibieron el nombre de "nacionalidades históricas" y acce­dieron a la autonomía por la vía del artículo 151,   pudiendo alcanzar de forma inmediata el máximo techo de competencias, incluidas las mate­rias estatales transferibles a las comunidades autónomas.
Andalucía accedió por la vía especial del artículo 151, que exigía que la iniciativa autonómica partiera del acuerdo de todas las diputaciones provinciales y de las tres cuartas partes de los ayuntamientos representa­tivos de más del 50% de la población. Además se requería que el acuerdo fuese ratificado en referéndum.
En Navarra, por ser el último territorio en incorporarse al reino de Es­paña y haber conservado una amplia autonomía administrativa durante el régimen franquista, se optó por el "Amejoramiento del Fuero", por el que, aparte de las atribuciones únicas que ya poseía, asumió las de las comunidades autónomas creadas por la vía del artículo 151.
Para las demás comunidades, se requería el pronunciamiento favorable de las diputaciones y de los dos tercios de los ayuntamientos representati­vos de más del 50% de la población (vía artículo 143). Estas comunidades solo podrían asumir de forma inmediata ciertas competencias y deberían esperar cinco años para acceder a las materias estatales transferibles.
 Por su parte, Ceuta y Melilla recibieron el rango de municipios autónomos y a di­ferencia de las comunidades, carecen de capacidad legislativa.


PRÁCTICA. PROYECTO FEDERAL DE LA I REPÚBLICA (1873)

Proyecto de organización territorial federal de 1873

PRACTICA. DIVISIÓN PROVINCIAL DE JAVIER DE BURGOS (1833).

División provincial de J. de Burgos 1833

PRÁCTICO. PREFECTURAS DE 1810

Prefecturas de 1810

PRÁCTICA. DIVISIÓN PROVINCIAL DE LAS CORTES DE CÁDIZ (1813)

División provincial de las Cortes de Cádiz

PRÁCTICA. ADMINISTRACIÓN BORBÓNICA.

Administración borbonica Audiencias e intendencias

TEXTO Fragmento de los Decretos de Nueva Planta. Reinado de Felipe V, 1.707
Considerando haber perdido los Reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por el rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su legítimo Rey y Señor, todos sus fueros, privilegios, exenciones y libertades que gozaban y que con tan liberal mano se les habían concedido, así por mí como por los Señores Reyes mis predecesores, particularizándolos en esto de los demás Reinos de esta Corona; y tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos de Aragón y de Valencia, pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan legítimamente poseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión; y considerando también, que uno de los principales atributos de la Soberanía es la imposición y derogación de leyes, las cuales con la variedad de los tiempos y mudanza de costumbres podría yo alterar, aun sin los graves y fundados motivos y circunstancias que hoy concurren para ello en lo tocante a los de Aragón y Valencia.
He juzgado conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla tan loables y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia; siendo mi voluntad, que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada.

PRACTICA. DIVISIONES POLÍTICO-ADMINISTRATIVAS DEL ESTADO ESPAÑOL

Comenta los siguientes mapas.


La organización político-administrativa actual es propia de un Estado descentralizado, que reparte la toma de decisiones en tres divisiones territoriales con capacidad de autogobierno en los asuntos de su competencia:

La comunidad autónoma es una entidad territorial formada por provincias limítrofes, territorios insulares, o provincias con entidad regional histórica, dotadas de autonomía legislativa y capacidad de autogobierno sobre los asuntos de su competencia.

La provincia es una entidad local formada por una agrupación de muni­cipios. Su órgano de gobierno es la Diputación, cuya misión es fomentar los intereses provinciales, asegurar la prestación de los servicios de compe­tencia provincial, coordinar y cooperar con los municipios.

El municipio es la entidad básica de la organización territorial del Es­tado. Su órgano de gobierno es el ayuntamiento, regido por el alcalde y los concejales. El municipio debe prestar una serie de servicios a los ve­cinos, más variados cuanto mayor es su población: alcantarillado, pavi­mentación, recogida de basuras, etc.
Canarias y Baleares mantienen una organización local especial, constituida por cabildos (Canarias) y consejos insulares (Baleares). Además, la Constitución permite la creación de otras demarcaciones sub-municipales (como las parroquias asturianas y gallegas) y supramunici-pales (como las comarcas gallegas, catalanas y aragonesas; las merinda-cles navarras; y las comunidades de villa y tierra castellano-manchegas).


sábado, 2 de abril de 2011

PRÁCTICO. INCENTIVOS REGIONALES 2007-2013 Y TABLA DE PIB HABITANTE


El mapa muestra la distribución de los incentivos regionales entre las regiones y provincias españolas para el período 2007-2013. Los incentivos regionales son las ayudas financieras concedidas por el Estado a la inversión empresarial en ciertas zonas con el fin de paliar los desequilibrios interterritoriales y reforzar el desarrollo endógeno.
Estas ayudas deben ser compatibles con normativa europea sobre competencia y con las directrices de la nueva política regional europea para el período 2007-2013.
– La normativa europea sobre competencia prohíbe, en general, las ayudas estatales porque distorsionan la competencia y el comercio intracomunitario. Sin embargo, las admite cuando se destinan a favorecer el desarrollo económico de regiones con nivel de vida bajo o con grave situación de subempleo; o a favorecer el desarrollo de determinadas actividades o regiones, siempre que no alteren los intercambios en contra del interés común. Por tanto, toda ayuda o régimen de ayudas debe notificarse a la Comisión Europea y recibir su aprobación antes de aplicarse,
– Las directrices de la nueva política regional europea para el período 2007-2013 han obligado a modificar en 2007 la política española de incentivos regionales. De acuerdo con ellas se han establecido las zonas de aplicación de los incentivos, los límites máximos de la ayudas, los sectores y los proyectos promocionables.
Las zonas de aplicación de los incentivos se delimitan teniendo en cuenta el PIB por habitante y la tasa de desempleo. Además, pueden incluirse áreas que atraviesen especiales dificultades económicas si las circunstancias lo aconsejan. En cada una de las zonas incentivables se establecen límites máximos para las ayudas:
– Las regiones con PIB per capita inferior al 75% de la media europea, perciben los tipos más altos de ayuda.
a) Las regiones de Convergencia pura reciben tipos entre el 30% y el 40%, siendo las más beneficiadas Extremadura y Canarias. Esta última, por su condición de región ultraperiférica, obtiene el tope máximo independientemente de su PIB per capita.
b) Las regiones de Convergencia de “efecto estadístico” se consideran transitoriamente desfavorecidas y reciben una ayuda máxima del 30%, revisable en 2010. Entonces se mantendrá si su PIB empeora, o se reducirá si mejora.
– Las regiones con PIB per capita superior al 75% de la media europea, entre las que se encuentran las de Competitividad, perciben ayudas a tipos más bajos (entre el 10% y el 15%). Estas regiones son seleccionadas por el Estado de acuerdo con las normas de la Comisión Europea.
Todos estos límites máximos de ayuda se refieren a proyectos de inversión de grandes empresas. En el caso de las medianas empresas, el límite puede incrementarse un 10% y en el de las pequeñas empresas un 20%.
Los sectores promocionables son industrias extractivas y transformadoras, particularmente las de tecnología avanzada; agroalimentarias y de acuicultura; servicios a la producción; y sectores que mejoren las estructuras comerciales, los alojamientos turísticos y las instalaciones de ocio complementarias.
Los proyectos promocionables son los que supongan la creación de nuevos establecimientos, su ampliación, o la modernización de las instalaciones, siempre que no se trate de una mera reposición.


PRÁCTICA. REGIONES ESPAÑOLAS EN LA POLÍTICA REGIONAL DE LA UNIÓN EUROPEA

Observa el mapa e indica el nombre de las comunidades autónomas incluidas en cada uno los objetivos de la política regional de la Unión Europea para el período 2007-2011 y señala cuáles son los criterios utilizados para su inclusión en estos objetivos. 



La Convergencia pretende aproximar a las regiones menos desarrolladas a las más avanzadas. En este objetivo se incluyen dos tipos de regiones, que reciben el 81,54% de los fondos.
- Las regiones de Convergencia son Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia. El criterio para su inclusión en este grupo es poseer un PIB por cabeza por debajo del 75% de la media comunitaria.
– Las regiones Phasing-out o regiones transitorias de Convergencia son Asturias y Murcia. Han salido del grupo de las regiones de Convergencia por el descenso de la media europea tras la ampliación, pero se mantienen en él de manera transitoria hasta 2013.
La Competitividad Regional y el Empleo se propone mejorar la competitividad y el empleo de las regiones. En este objetivo se incluyen dos tipos de regiones:
– Las regiones de Competitividad Regional y Empleo son Cantabria, Navarra, el País Vasco, la Rioja, Aragón, Cataluña, Madrid y Baleares. Son seleccionadas por cada Estado.
– Las regiones phasing-in o regiones transitorias de Competitividad y Empleo son Castilla y León, Comunidad Valenciana y Canarias. En el período anterior de la política regional se encontraban en el grupo de regiones menos desarrolladas y han salido de él por su propio crecimiento.
Por último, dentro de la política regional, se incluye la Cooperación Territorial Europea que pretende mejorarse mediante proyectos de cooperación transfronteriza (entre regiones europeas fronterizas), transnacionales (entre regiones de los estados comunitarios) e interregionales (entre las regiones) y recibe el 2,52% de los fondos. 
Las regiones españolas que participan en proyectos de cooperación transfronteriza con Portugal y Francia; de cooperación transnacional con el Espacio Atlántico, Sudoeste europeo, Mediterráneo y Maderia-Azores-Canarias; y de cooperación interregional, articulada en un único Programa para toda la UE (INTERREG IV G). También cooperan con países vecinos extracomunitarios a través del Instrumento de Vecindad y Asociación Europea. 

PRÁCTICA. CONVERGENCIA DE ESPAÑA CON LA UE EN RENTA POR HABITANTE

El gráfico muestra la convergencia de España con el nivel medio de la UE (índice 100) en renta por habitante en el período comprendido entre 1985, el año anterior al ingreso español en la Comunidad Europea, y el año 2008. 

Hasta el año 2004 esta convergencia se refiere 
a los quince miembros que componían entonces la Europa comunitaria; entre 2004 y 2007 se refiere a los veinticinco miembros del momento; y desde 2007 a los veintisiete miembros actuales.
A lo largo de este periodo, la convergencia española se ha incrementado, pasando del 71,6% en 1985 al 103,2% en 2008. No obstante, a partir de 2004 hay que tener en cuenta que la entrada de doce nuevos miembros con un nivel económico mucho más bajo, ha hecho descender el nivel medio europeo y ha incrementado, por tanto, el porcentaje español.
Así, como muestra el gráfico, en 2008 el nivel que correspondería a España sería del 90% en comparación con la UE-15 y del 97,5% en comparación con la UE 25. Este proceso de convergencia se ha debido en buena parte a las ayudas europeas recibidas, dado que en el momento del ingreso en la Comunidad Europea, el PIB por cabeza de la mayoría de las regiones españolas se encontraba por debajo del 75% de la media comunitaria.
Estos fondos han colaborado al crecimiento del PIB, a la disminución de la tasa de paro y al aumento de la tasa de empleo. Sin embargo, en los últimos años, se observa una cierta desaceleración. Las razones de este hecho son: el retroceso de la productividad del trabajo, motivado por el rápido crecimiento del empleo y de la inmigración, que ha provocado la incorporación al mercado de trabajo de personas con menor nivel de formación y también por otros problemas relacionados con la calidad de la educación; y la falta de inversión en investigación y desarrollo que limitan la capacidad de innovación en nuestra economía. Por tanto, es necesario seguir mejorando en estos temas para proseguir el proceso de convergencia. 
Por otra parte, a lo largo de este periodo, la velocidad de convergencia ha sido mayor en las regiones españolas con un PIB per capita superior a la media comunitaria que en las regiones de Convergencia, excepto en el caso de Murcia.

PRACTICAS SOBRE CONTRASTES Y DESEQUILIBRIOS TERRITORIALES. POLÍTICAS REGIONALES Y DE COHESIÓN

- Contrastes regionales según el crecimiento del PIB y PIB per cápita 1960-2007. 
- Convergencia de España con la Unión Europea 1986-2008. 
- Mapa de las regiones españolas en la Unión Europea.
- Mapa de incentivos regionales 2007-2013 y tabla de PIB por habitante. 
- Mapas de indicadores económicos por Comunidades Autónomas. 
- Mapas de indicadores de bienestar social por Comunidades Autónomas.

PRACTICAS DE ORDENACIÓN TERRITORIAL DE ESPAÑA

- Mapas. Organización político-administrativa actual. 
- La administración borbónica del siglo XVIII.
- División provincial de las Cortes de Cádiz (1813)
- División provincial de Javier de Burgos (1833).
- Proyecto Federal de la I República (1873). 
- Mapa. Proceso de formación del Estado autonómico.

Historia económica: La importancia del ferrocarril en la Segunda Revolución Industrial.

Tras estudiar la Geografía de los transportes nos viene ideal el artículo de Joshua, actual estudiante del grado de economía y viejo alumno. 
La historiografía tradicional, normalmente consideró el ferrocarril como uno de los pilares fundamentales de la expansión económica durante los años de la Segunda Revolución Industrial (desde la segunda mitad del siglo XIX, hasta la segunda década del siglo XX aproximadamente). Sin embargo, una serie de trabajos publicados durante la década de los 60, permitieron desmontar esta creencia generalizada que, aunque no es completamente falsa, sí que podemos decir que es cierta pero “con matices”.
En los trabajos que mencionamos, Robert Fogel, historiador estadounidense profesor de la Universidad de Chicago y premio Nobel de Economía en 1993, logró desmontar este mito que atribuía al ferrocarril un papel indispensable en el desarrollo económico de las potencias industriales del siglo XIX.
Para ello, Fogel trató de cuantificar el beneficio que suponía para una sociedad el hecho de disponer de ferrocarril para movilizar pasajeros y mercancías. Mediante diversas técnicas econométricas, Fogel logró determinar, por un lado, el coste de movilizar todo el tráfico de pasajeros y mercancías durante un año mediante ferrocarril y por otro, el coste de movilizar ese mismo volumen de pasajeros y mercancías anual, pero esta vez para transportes alternativos (transporte por carretera, marítimo y fluvial, fundamentalmente). La diferencia entre el coste de transportarlo todo por medios alternativos y el coste de transportarlo todo por ferrocarril, es lo que Fogel denominó “ahorro social”.
Estos trabajos demostraron que el ahorro social, expresado como porcentaje sobre el total de la renta nacional de un país, era mucho mayor en países cuyos medios de transporte alternativos eran mucho menos eficientes que el ferrocarril. Dicho en otras palabras: En los países en los que había buenos sustitutivos del ferrocarril, el ahorro social era menor que en países que no disponían de buenos sustitutivos.
Por esta razón comentábamos en las primeras líneas que, si bien no es tajantemente falso que el ferrocarril jugara un papel crucial en el proceso de expansión económica, sí que es cierto que su aportación a este crecimiento no fue el mismo en todos los países. El contraste más evidente lo tenemos, probablemente, en los casos de Estados Unidos y España.
Antes del boom ferroviario que se inició entre 1840-50, el principal medio de transporte de mercancías en Estados Unidos era el transporte por ríos y canales. España, sin embargo, no contaba con suficientes ríos navegables como para que el transporte de mercancías por este medio fuese una buena alternativa. Así, en España la alternativa al ferrocarril era el transporte por carretera, mucho más costoso que el transporte fluvial debido, entre otras razones, a una menor capacidad de carga.
Es por esta razón por la cual, en los países que contaban con una mejor red de transporte fluvial, el ahorro social que supuso la llegada del ferrocarril fue menor, pues la diferencia entre el coste de movilizar mercancías y pasajeros por medios alternativos y el coste de hacerlo por ferrocarril, era menor que en el caso de los países que se valían fundamentalmente del transporte por carretera como forma de movilizar las mencionadas mercancías y pasajeros antes del boom ferroviario.
Para terminar, dos datos que demuestran esto: Durante la segunda mitad del siglo XIX, el ahorro social en un año en Estados Unidos gracias al ferrocarril, fue de un 3’3% de la renta nacional. En España, fue de un 11’8%.
De esta forma, Fogel demostró que el ferrocarril, aunque supuso en cualquier caso una mejora de la eficiencia a la hora de movilizar mercancías y pasajeros para los países que lo “adoptaron”, no en todos estos países su aportación fue tan determinante para el proceso de expansión económica que se produjo durante los años de la Segunda Revolución Industrial.

viernes, 1 de abril de 2011

CONTRASTES REGIONALES SEGÚN CRECIMIENTO DEL PIB Y PIB PER CÁPITA 1960-2007

Los cuatro mapas cromáticos representan el crecimiento del PIB y el PIB per capita en el territorio correspondiente a las actuales comunidades autónomas durante los periodos 1960- 1975; 1976-1985; 1986-1994; y 1995-2001. El PIB (Producto Interior Bruto) es la suma de todos los bienes y servicios producidos en un año y el PIB per capita el resultado de dividir el total del PIB entre el número de habitantes. Ambos son indicadores del desarrollo económico y de la riqueza, pero el PIB por cabeza proporciona una visión más exacta o real de ésta (no es lo mismo un PIB producido por 7 millones de habitantes que por uno).


a) En el período 1960-1975 tuvo lugar el mayor incremento regional del PIB (7,4% anual de media). Los factores que impulsaron el crecimiento fueron el desarrollo de la industria moderna y, en menor medida, el de los servicios. Sin embargo, su desigual localización causó contrastes territoriales en el crecimiento del PIB y en su distribución por cabeza.
- El mayor crecimiento del PIB durante la etapa correspondió a las regiones especializadas en actividades económicas más pujantes del momento. 
En el País Vasco y Cataluñazonas de antigua tradición industrial, las economías de aglomeración y el fomento de la industria por los planes de desarrollo favorecieron el crecimiento industrial, que también fue importante en la región de Murcia en relación con el enclave energético y petroquímico de Escombreras y la industria minerometalúrgica. Madrid, sumó a la implantación de industrias funciones propias del  terciario como capital del Estado y como principal centro financiero del país; y las islas Baleares y Canarias se vieron favorecidas por el desarrollo turístico.
El PIB de estas regiones se vio acrecentado, además, porque una buena parte de la población de las zonas menos desarrolladas de España emigró hacia estas regiones que ofrecían mayores posibilidades de encontrar un trabajo mejor; sus materias primas y fuentes de energía les sirvieron de base para el desarrollo industrial; y sus capitales se invirtieron en ellas, dado que proporcionaban rendimientos más elevados.
El menor crecimiento del PIB durante 1960-1975 correspondió a las regiones del interior peninsular, excepto Madrid, y a Galicia y Andalucía, aunque también creció de forma considerable, dado el bajo nivel del que partían. Las causas de su menor crecimiento respecto a las regiones anteriores se deben a las características de su estructura económica, marcada por un peso decisivo del sector primario, una industria escasapequeña y tradicional y el predominio de los servicios con escaso nivel de cualificación.
– La distribución del PIB per capita de este período muestra un valor superior a la media española en las regiones que experimentaron un mayor crecimiento del PIB (excepto en Murcia) y también en otras regiones, que sin un crecimiento tan alto del PIB poseían una antigua industrialización (Asturias y Cantabria); se beneficiaron de la difusión industrial iniciada en este período (Aragón); o del desarrollo turístico (Valencia); o contaban con una reducida población (La Rioja y Navarra). En el resto de las regiones, el PIB per capita se situó por debajo de la media española. Las diferencias económicas entre las regiones tendieron a ahondar otras diferencias, ya que la mayor riqueza acentúa también su distancia en lo que concierne a dinamismo demográfico, infraestructuras, equipamientos y servicios.

b) En el período 1973-1985 el crecimiento anual del PIB experimentó un considerable descenso respecto al período anterior en todas las regiones (2,4% anual de media).


– El mayor crecimiento del PIB durante este período correspondió a las regiones con menor peso industrial en su economía. Entre ellas se encuentran las regiones turísticas del litoral mediterráneo peninsular y de las islas Baleares y Canarias; Madrid, con un elevado peso del sector terciario avanzado; las regiones con escasa industrialización y mayor peso del sector primario (Galicia); y las regiones con una distribución más equilibrada entre los distintos sectores (Aragón, La Rioja, Comunidad Valenciana).
Las regiones con menor crecimiento del PIB fueron las más afectadas por la crisis de mediados de la década de 1970. Esta crisis fue sobre todo industrial, por lo que incidió duramente en las regiones industriales especializadas en sectores maduros de la cornisa Cantábrica (Asturias, Cantabria y el País Vasco) que se vieron sometidas a fuertes procesos de reconversión, que implicaron el cierre de empresas o el descenso de su capacidad productiva; e incidió, en menor medida, en las regiones que contaban con industrias más diversificadas y modernizadas tecnológicamente (Cataluña). Pero el descenso del PIB afectó también a las regiones menos desarrolladas, como las del interior peninsular y Andalucía, que les suministraban materias primas y mano de obra a través de la emigración, que quedó interrumpida.
– La distribución del PIB per capita muestra la fuerte incidencia de la crisis económica en las regiones del litoral cantábrico: Asturias y Cantabria dejan de situarse por encima de la media española y el País Vasco, aunque se mantiene por encima, reduce su nivel respecto al período anterior. El resto de las regiones se mantiene en la misma situación inferior o superior a la media española.

c) En el período 1986-1994 se observa la recuperación que siguió a la crisis en una elevación del crecimiento del PIB, aunque sin alcanzar los índices de la década de 1960 (3% anual de media).

– Los mayores incrementos del PIB durante esta etapa correspondieron a las regiones más beneficiadas por los nuevos factores de desarrollo que se impusieron a raíz de la crisis industrial: los servicios avanzados de decisión, producción, finanzas o turismo; las actividades innovadoras y de alta tecnología en la industria, las telecomunicaciones y la agricultura; la presencia de centros de investigación, innovación y gestión; la mano de obra de alta cualificación; las inversiones en tecnología y formación; y la existencia de buenas comunicaciones con el entorno y con el extranjero. Estas regiones son Madrid, las del valle del Ebro y el litoral mediterráneo norte y los archipiélagos balear y canario. Además, el PIB creció por encima de la media en comunidades que en épocas anteriores se situaron por debajo de la media, como Castilla y León y Andalucía. En estas comunidades se partía de un nivel de crecimiento más bajo y desde 1986 recibieron fondos para el desarrollo de la Unión Europea (fondos estructurales y de cohesión); recibieron fondos e incentivos para la inversión del Estado; y desarrollaron políticas regionales para potenciar el desarrollo endógeno.
Los menores incrementos del PIB durante el período 1986-1994 correspondieron a las regiones del cantábrico, muy afectadas por la crisis de sus sectores industriales maduros y con dificultades para atraer nuevas inversiones; y las regiones cuya riqueza proviene de actividades económicas menos dinámicas, como el sector primario, las industrias tradicionales y los servicios poco especializados, caso de Galicia, Extremadura y Castilla La Mancha.
– El PIB por cabeza continúa concentrándose en las regiones de economía más dinámica y se sitúa por debajo de la media en las demás.

d) En el período 1995-2007 el PIB se incrementa respecto al período anterior (3,7% anual de media). 
La distribución de este crecimiento muestra algunos cambios respecto al período anterior:
El PIB crece por encima de la media en algunas de las regiones más favorecidas por los nuevos factores de desarrollo del período anterior, como Madrid, Navarra, la Comunidad Valenciana, y Canarias y también en las comunidades de Murcia y Andalucía, por la difusión del dinamismo del eje mediterráneo norte.
El PIB crece por debajo de la media en algunas de las regiones más dinámicas (Cataluña, Baleares y Eje del Ebro, excepto Navarra); en las regiones de la cornisa cantábrica, aunque con clara tendencia a la recuperación en el País Vasco y Cantabria; y en las regiones con una economía tradicionalmente menos dinámica, como las de interior peninsular y Galicia.
El PIB per capita continúa manteniendo valores superiores a la media en el cuadrante NE peninsular, Madrid y las islas Baleares, a las que se suman las Canarias. A pesar del descenso en el crecimiento del PIB experimentado por algunas de ellas, el PIB por cabeza sigue superando al promedio nacional. Este hecho se debe a que esta variable está muy determinada por la productividad, que depende, junto a la tasa de ocupación, de la acumulación de dos activos intangibles, el capital humano y el tecnológico. Las diferentes dotaciones de este tipo de activos entre las diferentes comunidades autónomas ayudan a explicar las diferencias de productividad y de PIB per capita entre las mismas.
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