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jueves, 17 de marzo de 2011

PRACTICO. LA JERARQUÍA URBANA ESPAÑOLA.


El mapa muestra el sistema de ciudades en España. Este se encuentra constituido por las ciudades y por las relaciones que se establecen entre ellas, que componen un sistema nacional integrado por varios ejes urbanos y unos subsistemas urbanos regionales que han cobrado fuerza a partir del establecimiento del estado de las autonomías.
A. TAMAÑO Y FUNCIONES. 
Las ciudades se caracterizan por su tamaño y por las funciones que desempeñan. De acuerdo con estas, ejercen su influencia sobre un área más o menos amplia, y ocupan una posición jerárquica en el sistema urbano.
– El tamaño demográfico mayor corresponde a quince aglomeraciones urbanas, que superan los 500.000 habitantes. De ellas, cuentan con más de un millón el área metropolitana de Madrid, que ocupa el rango número 1 en el sistema, y el área metropolitana de Barcelona, cuyo tamaño es mayor del que suele corresponder a la segunda aglomeración de un sistema nacional, lo que configura un sistema bipolar. A continuación, se sitúan cinco aglomeraciones que superan 800.000 habitantes, Valencia, Sevilla, Bilbao, Ciudad Astur y Málaga; y otras siete con más de 500.000 (Alicante-Elche, Zaragoza, Vigo, Bahía de Cádiz, Murcia, Las Palmas de Gran Canaria y Granada). Tras ellas, existe un elevado número de ciudades entre 400.000 y 150.000 habitantes. Este hecho se debe al reciente crecimiento de las ciudades medias, motivado por la descentralización hacia ellas de parte de la población y de las actividades económicas. La distribución territorial de las ciudades por su tamaño se caracteriza por la localización en el centro peninsular de la mayor aglomeración urbana, Madrid, rodeada de las principales aglomeraciones urbanas, situadas en la periferia, y de un espacio interior poco urbanizado, donde predominan las ciudades medias y pequeñas.
– Las funciones urbanas son las actividades socio-económicas desempeñadas por las ciudades hacia el exterior. Según su función principal, las ciudades pueden ser primarias, secundarias o terciarias, aunque las grandes ciudades son multifuncionales y desempeñan varias funciones simultáneamente. Las ciudades primarias están especializadas en actividades del sector primario. Las ciudades secundarias, en unos casos están especializadas en la industria, y en otros casos en la construcción. Las ciudades terciarias están especializadas en los servicios, que son hoy las actividades que mejor definen el rango y la influencia de una ciudad. Estos servicios pueden ser empresariales, financieros, comerciales, de transporte, administrativos, culturales, sanitarios, religiosos, turísticos, etc.
El área de influencia urbana es mayor cuanto más diversas y especializadas sean las funciones urbanas: nacional, regional, subregional, comarcal, o local. El alcance del área de influencia urbana no es permanente, sino que puede experimentar modificaciones en función de los cambios económicos y de los medios de transporte y comunicación existentes.
La jerarquía urbana depende del tamaño demográfico, las funciones y la extensión del área de influencia. En España se distinguen las siguientes categorías:
• Metrópolis. Son las áreas metropolitanas que se encuentran en la cima de la jerarquía del sistema urbano. Su población supera los 200/250.000 habitantes; desempeñan las funciones más diversificadas y especializadas; y poseen una extensa área de influencia.– Las metrópolis nacionales son las grandes áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona. Su población supera los 3 millones de habitantes. Cuentan con las funciones más diversificadas: servicios muy especializados –financieros, de gestión, innovación, cultura y esparcimiento, numerosas oficinas de empresas nacionales y multinacionales, e industrias de alta tecnología. Su área de influencia es nacional y mantienen estrechas relaciones con otras metrópolis internacionales, enlazando el sistema urbano español con el sistema europeo y mundial.
– Las metrópolis regionales son las áreas metropolitanas medias de Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Zaragoza. Su población se encuentra entre 1,5 millones y 500.000 habitantes. Cuentan con funciones diversificadas y predominio de servicios administrativos, comerciales y sociales. Su área de influencia es regional y mantienen intensas relaciones con las metrópolis nacionales.
– Las metrópolis subregionales o regionales de segundo orden son áreas metropolitanas pequeñas como Valladolid, Pamplona o Palma de Mallorca. Tienen una población entre 500.000 y 250/200.000 habitantes. Cuentan también con funciones diversificadas y servicios especializados (universidad), pero de influencia subregional, o regional en el caso de comunidades autónomas uniprovinciales. 
• Ciudades medias. La mayoría son capitales de provincia no incluidas en los apartados anteriores. Su población está en torno a los 250/200.000-50.000 habitantes. Sus funciones son menos diversificadas y se centran en servicios comerciales, administrativos y sociales de ámbito provincial. Son puntos terminales de una densa red de autobuses que las comunica con los pueblos próximos.
• Ciudades pequeñas o villas. Tienen una población entre 50.000 y 10.000 habitantes, como Astorga. Sus funciones son reducidas y poco especializadas, aunque pueden contar con algunos equipamientos de cierta especialización (educación secundaria y profesional). Son nodos de transporte para la comarca y su área de influencia es comarcal.
B) RELACIONES URBANAS: FLUJOS, RELACIONES E INFLUENCIAS.  
Las relaciones urbanas se miden por los flujos económicos (mercancías, capitales, inversiones), de personas y de otros tipos (políticos, administrativos, culturales, o de información). Cuando los flujos son unidireccionales, entre una ciudad y otra indican relaciones de dominio/subordinación; cuando son bidireccionales, indican relaciones de integración/competencia. En el sistema urbano español, Madrid mantiene relaciones intensas con las demás metrópolis, especialmente con Barcelona. Esta tiene una influencia general más débil, aunque intensa en el sector oriental peninsular y en Baleares. El cuadrante nordeste es el área de mayor integración, pues sus cinco metrópolis principales mantienen intensas relaciones (Madrid-Barcelona-Valencia-Bilbao-Zaragoza). En el resto del sistema las relaciones entre ciudades son más reducidas e incompletas. Predominan los flujos de las ciudades con su zona rural o con ciudades próximas. El área con mayor desconexión entre ciudades es la que rodea a Portugal, excepto Galicia; en la submeseta sur existen amplios espacios desconectados; en el Cantábrico las relaciones se debilitan hacia el oeste; y las relaciones entre las metrópolis andaluzas y levantinas son poco intensas.
C. SISTEMA INTERURBANO ESPAÑOL.
El sistema urbano peninsular, heredado de la etapa industrial, se caracteriza por la localización en el centro de la mayor aglomeración urbana del país, Madrid, rodeada por ejes urbanos periféricos y por un interior poco urbanizado, sin ejes integrados.
Madrid es el núcleo urbano principal de España. Se caracteriza por sus funciones terciarias y mantiene relaciones con las principales ciudades españolas.
• Los ejes urbanos periféricos se disponen de forma semianular en torno a la capital: El eje atlántico gallego se extiende por la costa entre Ferrol y Vigo, con prolongaciones hacia el interior (Ourense y Lugo). Se encuentra especializado en el comercio.
El eje cantábrico se localiza entre el triángulo asturiano y el País Vasco, con ramificaciones hacia el interior (León, Burgos y Logroño). Es un eje discontinuo que incluye el triángulo asturiano (Oviedo-Gijón-Avilés); Santander; y el triángulo vasco (BilbaoSan Sebastián-Vitoria). Se encuentra en fase de ajuste, con progresiva pérdida de la preeminencia de la industria como factor de urbanización.
El eje mediterráneo comprende desde Girona a Cartagena (Girona-Barcelona-Tarragona Valencia-Alicante-Castellón-Murcia-Cartagena). Es el eje más dinámico, con una industria muy diversificada y un fuerte peso de los servicios, sobre todo del turismo, que han desplazado a la industria como factor principal de urbanización.
El eje del valle del Ebro enlaza los ejes cantábrico y mediterráneo y tiene como ciudad principal a Zaragoza. Es un eje dinámico, con equilibrio entre la industria y los servicios (Logroño-Pamplona-Zaragoza).
El eje andaluz es doble. El eje litoral, entre Almería y Huelva, es dinámico y se especializa en el comercio, el turismo y la agricultura tecnificada (Huelva-Cádiz MálagaGranada-Algeciras-Almería). El eje del valle del Guadalquivir, entre la costa atlántica y Jaén, es menos dinámico y sus ciudades están ligadas a las actividades agrarias del entorno, a industrias locales y a actividades turísticas (Sevilla-Córdoba-Jerez-Jaén).
• El interior peninsular carece de ejes urbanos integrados. Predominan las pequeñas ciudades especializadas en el comercio y la agroalimentación.
• En las islas Baleares y Canarias la formación de ejes urbanos se ve dificultada por la fragmentación territorial en islas. Las ciudades más destacadas son las capitales autonó- micas y el factor de urbanización principal es el turismo.
D) SUBSISTEMAS URBANOS REGIONALES.
Los subsistemas urbanos regionales se han ido constituyendo a partir de la implantación del estado de las autonomías Se caracterizan por el incremento del peso de las capitales autonómicas y de las relaciones entre las ciudades de la comunidad, en detrimento de las relaciones con Madrid y con otros sistemas regionales. Los subistemas urbanos regionales responden a diversas tipologías:
Sistemas monocéntricos primados: una aglomeración urbana principal concentra la población y las funciones regionales y faltan los niveles intermedios de ciudades. En estos sistemas las relaciones son unidireccionales y de dependencia (Madrid, Aragón, Cantabria, Cataluña, Murcia y Baleares).
Sistemas monocéntricos jerarquizados: una ciudad principal concentra la población y las funciones regionales, pero existen varios niveles intermedios de ciudades, entre los que se transmiten los flujos de manera jerárquica (Comunidad Valenciana, Andalucía occidental, La Rioja, Navarra).
Sistemas policéntricos: dos o varias ciudades se reparten la población y las funciones regionales, y mantienen flujos bidireccionales entre sí y unidireccionales con otras ciudades de menor rango (Galicia, Asturias, País Vasco, ambas Castillas, Extremadura, Andalucía oriental y Canarias).
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