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viernes, 22 de abril de 2011

PRÁCTICA. EVOLUCIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN POR EDADES 1900-2012

El gráfico de barras muestra la estructura de la población española por grupos de edad entre 1900 y 2008 e incluye las previsiones para los años 2011 y 2021.
A principios de siglo la población española tenía una estructura joven-adulta, en la que los jóvenes (población de 0-14 años) eran el 33,5% de la población, y los ancianos (población de 65 años y más) apenas rebasaban el 5% (5,2%). En cambio, en 2008, la estructura demográfica corresponde a una población fuertemente envejecida en la que los jóvenes se han reducido a más de la mitad (14,35%) y la población anciana se ha multiplicado por más de tres (16,57%), siendo su porcentaje superior al de la población joven.

a) Las causas de esta situación han sido la reducción de la natalidad a lo largo del siglo (excepto el baby boom de la década de 1960), que ha disminuido el porcentaje de jóvenes; y el aumento de la esperanza de vida motivado por el descenso de la mortalidad, que ha permitido el crecimiento sostenido de la población anciana.

b) La evolución de la estructura por edades permite diferenciar tres etapas:

A) En 1900 la estructura de población joven se explica por las altas tasas de natalidad y de mortalidad (escasa población anciana).
- La elevada natalidad estaba motivada por el predominio de una economía y sociedad rurales en la que los hijos trabajaban pronto ayudando en las tareas del campo, eran baratos de mantener y aseguraban el porvenir a los padres; y por el desconocimiento de sistemas eficaces de controlar los nacimientos, siendo la única posibilidad retrasar la edad del matrimonio.
- La elevada mortalidad se debía a una dieta escasa y desequilibrada; a la alta incidencia de las enfermedades infecciosas por el atraso de la medicina y de la higiene; a crisis de mortalidad catastrófica causada por epidemias, guerras y malas cosechas de cereales; y a una elevada mortalidad infantil por infecciones, desnutrición, problemas en el parto y defectos congénitos.

B) Entre 1900 y 1981 la estructura de la población es adulta. La población joven decrece lentamente debido al suave descenso de la natalidad. La población anciana crece debido al aumento de la esperanza de vida causado por el incremento del nivel de vida (mejora de la dieta); el aumento del nivel educativo y cultural (prevención, eliminación de costumbres nocivas para la salud); el fuerte descenso de la mortalidad general, favorecido por los avances médicos y sanitarios (vacunas y antibióticos, generalización de los nacimientos en clínicas, extensión de la sanidad pública –seguridad social– y mejora de la higiene); y la reducción de la mortalidad infantil (progresos de la pediatría, de la alimentación infantil, mejora del cuidado materno).

C) Desde 1981 la estructura de la población está claramente envejecida. La población joven experimenta una fuerte reducción debido al brusco descenso de la natalidad desde 1975. Sus causas han sido numerosas:
- Se ha retrasado la edad del matrimonio, debido primero a la situación económica que siguió a la crisis de 1975 (grave aumento del paro) y luego, a la precarización de los contratos laborales y al alto precio de compra y alquiler de viviendas, que dificulta la emancipación de los jóvenes, prolongando su período de formación y permanencia con los padres. 
- La sociedad española ha experimentado cambios de mentalidad y de valores desde la transición a la democracia (1975) que han colaborado al descenso de la natalidad. Ha disminuido la influencia religiosa; se han despenalizado y difundido los anticonceptivos; y se ha legalizado el aborto en ciertos supuestos. Las mujeres se han incorporado de forma creciente al trabajo fuera del hogar y retrasan la maternidad hasta consolidar su situación laboral, de modo que la mayoría de los nacimientos se producen en el grupo de los 30-34 años; y muchas tienen dificultades para conciliar la vida familiar y laboral, ante la escasez de guarderías a precios asequibles y el mantenimiento de comportamientos sexistas en el reparto de tareas domésticas y en el cuidado de los hijos. Estos ya no se consideran como seguro de vejez de los padres, ante el progreso de la protección social, sino que se aprecia su formación y bienestar, por lo que se prefiere tener menos y atenderlos mejor.
Además, los gastos que ocasionan y la dedicación que requieren compiten con el deseo de los padres de disponer de más ingresos para el consumo y de más tiempo libre para el ocio. Por otra parte, han ganado importancia las relaciones de pareja sobre las reproductoras y de cuidado de los hijos; y han surgido formas familiares distintas del matrimonio y menos prolíficas (cohabitación, hogares monoparentales de divorciados, maternidad en solitario).

– En el futuro los expertos prevén un leve aumento de la población joven relacionado con el ligero repunte de la natalidad ocasionado por la inmigración extranjera, que será temporal hasta que las extranjeras adopten las pautas de fecundidad de las españolas y se estabilice la inmigración. También contemplan el incremento del envejecimiento demográfico por el aumento de la esperanza de vida.

b) Las consecuencias de una estructura demográfica envejecida afectan a la actividad económica y al gasto en pensiones, sanidad y cuidados para los ancianos.
– La desaceleración económica se debe a que el envejecimiento reduce la población activa y la capacidad de innovación. Para evitarlo, se fomenta la incorporación al trabajo de los jóvenes y mujeres y se recurre a la inmigración.
– La elevación del gasto en pensiones procede de que su financiación no depende de las cotizaciones efectuadas por las personas jubiladas durante su etapa laboral sino de las que realizan los trabajadores en activo en cada momento. Por tanto, el incremento del número de pensionistas y la reducción de los activos implica la elevación del coste de las pensiones. Frente a este problema, la OCDE recomienda retrasar la edad de la jubilación, eliminar las prejubilaciones y fomentar los fondos de pensiones.
– El incremento del gasto sanitario deriva de que los ancianos consumen más medicamentos, visitas médicas y estancias hospitalarias. Frente a este problema se fomentan la prevención y un uso más racional de los recursos sanitarios.
– Los cuidados y atenciones a la población anciana suponen un aumento de las cargas familiaresun incremento de la demanda de residencias públicas y privadas, que actual mente son insuficientes; y la necesidad de planear para ellos actividades que les permitan distraerse y sentirse útiles. Estos problemas requieren fomentar los apoyos que permitan a los mayores permanecer el mayor tiempo posible en sus domicilios; implantar servicios de apoyo y “respiro” a las familias que conviven con los ancianos; e impulsar la creación de residencias.
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